lunes, 13 de julio de 2026

Educar en la Fe por el bien de la Patria


Cartas del Restaurador de las Leyes
a Mons. José María Terrero,

en las que relata el estado del clero en 1830

Tercera Carta


Publicamos ahora la Tercera Carta de la serie que el entonces gobernador de Buenos Aires, Juan Manuel José Domingo Ortiz de Rozas y López de Osornio, envió al Provisor Eclesiástico a cargo del Obispado de la Provincia, Mons. José María Terrero, durante su visita a los pueblos del interior de la misma.

Puede leer la Segunda Carta AQUÍ.


Tercera Carta


Pergamino, Mayo 10 de 1830

Señor Dr. Dn José María Terrero

Mi querido Padrino:

El Dr Dn  Feliciano Martínez según el informe que he tomado resulta un buen sacerdote. De opiniones no he podido sacar más qe el de ser muy retirado y solamente contraído a su trabajo en su quinta e intereses. Por mi parte no hay dificultad de qe V. lo nombre, pues yo considero qe todo sacerdote qe sea moral y virtuoso de veras y sin hipocresía ha  de ser precisamente federal. Yo quisiera ver ya ese nombramiento por qe si lo qe llegue a Sn Antonio no está el cura nuevo es para mí un atraso. Por ello le he de estimar qe despache este asunto sin demora.

El cura de aquí está muy contento con la feligresía y va muy bien según me parece. El templo está en el suelo su parte mayor. ¡¡¡ Cómo se ha mirado por nuestros Goviernos, Padrino, la Religión Santa de Jesucristo, la religión de nuestra tierra!!! Pero creo qe si los federales logramos seis años ha de tomar otro aspecto y que educando ahora en la verdad religiosa de nuestros padres a estos niños qe se están criando, ellos la han de defender dando en tierra con todos los incrédulos y con todos los malvados. Yo hago qe las tropas entren formadas a Misa y qe en ella se hagan rigurosamente a Dios todos los rendimientos de veneración que acuerdan las ordenanzas. Hago qe las retretas al romperse pasen a las puertas de las Iglesias y toquen a Dios un toque en demostración de respeto y alabanza. Si el cura ha cumplido bien también se le toca un toque en la puerta de su cuarto para darle la importancia con esta y otras demostraciones de respeto qe yo  quiero qe tengan los ministros del altar.

El cura que salió de aquí se llevó los libros como V. ya sabe por los reclamos del nuevo. Esta es una picardía y es necesario qe V. dé sus órdenes para qe los expresados libros de Bautismos y Casamientos vengan a la mayor brevedad porque el vecindario está descontento con esta falta. El ex Cura López era muy malo, Padrino, si es qe no miente todo el vecindario: unitario declarado, aragán y puerco: amancebado público. A todos los qe les he preguntado me han dicho lo mismo. Vea V. pues como lo tenía engañado este sacerdote. Sin embargo yo no lo extraño porqe son pocos los hombres de bien qe hay en el mundo y por ello cuando nadie velaba sobre el cumplimiento de los Curas no era extraño que cometiera maldades a su antojo. Más aún cuando yo creo qe muchos de esos mismos habían hoy de haberse conducido de otro modo: sin embargo era preciso quitarlos para satisfacer la población ofendida y qe la nueva marcha sobre el respeto al culto entrase con crédito.

Por ahora nada más  puede decirle su amigo y Haijado qe con expresiones a los amigos federales se repite suyo.
 Juan M. de Rosas. 


N.B. Apure V. a esos San José Florentinos (1) para qe trabajen sobre su Capilla. Acuérdese, Padrino, todos los días, qe en Ranchos, Dolores y Bahía se muere la gente sin confesión.


Ilustra esta entrada: "Soldados de la época de Rosas", obra del pintor malloquí, afincado en Buenos Aires, Juan Camaña, conservada en el Museo Histórico Nacional de esa ciudad.

(¹):  Se refiere a la construcción del segundo templo de San José de Flores, en la actual ciudad de Buenos Aires, que reemplazó a la primitiva capilla, del que Rosas fue padrino y se inauguró con su presencia en 1831; cuya imagen ilustra la entrada en la que se ha publicado la Segunda Carta.

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