jueves, 14 de mayo de 2026

Se sabe quién escribió el testimonio portugués

Complot del padre James Martin

Cerebro detrás de los dos testimonios gay del Sínodo


João y Lourenço en Fátima - Julio 2023

Durante el tiempo de la Jornada Mundial de la Juventud realizada en Portugal (Agosto de 2023), el padre James Martin SJ, gerifalte del lobby gay católico, viajó a Lisboa para dar unas charlas frente a estudiantes secundarios y universitarios de los institutos educativos de la orden (¡Pobre pibes y pobres padres!).

En esas circunstancias se hizo tiempo para viajar hasta el santuario de Fátima, en compañía de João y Lourenço, como él mismo relata en una nota de Outreach, que le habían sido presentados porque João, que cumplía un ministerio en la basílica haciendo interpretación por señas para peregrinos sordos, era un experto conocedor del Santuario. Pero además, había otra cuestión que los pondría en sintonía: João y Lourenço, éste último "dirigente en una comunidad de vida cristiana de Lisboa", iban a contraer nupcias civiles un mes después y, por haber leído los libros de Martin, tenían muchas preguntas para hacerle.

Cuenta el cura que la visita fue "tremendamente conmovedora", que "en un momento dado, oramos juntos bajo el gran roble donde se había aparecido María", y que al regresar a Lisboa esa noche "les dije al bajar del coche que había sido uno de los días más agradables de mi vida."

La fotografía que ilustra esta entrada, la tomó el padre durante su viaje.

Martin relata esta historia en la nota indicada arriba, bajo el título: "Cómo las parejas del mismo sexo me han bendecido", en la que menciona a otras parejas similares, entre ellas a la de Jason (el redactor del otro testimonio publicado por el Sínodo) y Damian, sobre los que dice:
"El mes pasado, tuve el honor de que me pidieran que impartiera una bendición a dos hombres a quienes conozco desde hace tiempo: Jason, teólogo católico, y su esposo Damian, diseñador floral. Aunque fue una bendición breve e informal en la sala de estar de mi comunidad jesuita, me resultó sorprendentemente conmovedora."  (¡Albricias! Por fin sabemos dónde fue tomada la famosa foto publicada por The New York Times).

Ahora bien, en el portal del Santuario de Fátima hay una lista de los intérpretes en lengua gestual portuguesa, y en esa lista hay solamente dos varones, uno de los cuales es João Costa, la misma persona de la foto con Lourenço. 


Por otro lado, en la carta del fiel portugués publicada por el Sínodo, éste dice, cuando se le pregunta si se había acercado a algún movimiento o grupo de temática gay: "Hace ocho años, encontré mi hogar en CVX... Mi vida espiritual se fundamenta en la Eucaristía, el examen diario y el CVX."

CVX, Comunidad de Vida Cristiana, es una asociación de laicos inspirados en la espiritualidad ignaciana, es decir jesuítica.

En esa misma carta, dice el fiel portugués: "La familia de mi esposo, aunque cariñosa, convirtió su realidad en un tema tabú. Él es intérprete de lengua de señas y trabaja algunos domingos al mes interpretando la Misa en Fátima."

No deberían tener mayor dificultad nuestros lectores para deducir, con una probabilidad del 99,99 %, quién el es fiel portugués que escribió la carta publicada por el Sínodo.

De todos modos, no es importante el nombre de la persona, sino lo que hay detrás de las circunstancias que la rodean:

Ambas cartas enviadas al Sínodo, fueron escritas por dos amigos del padre James Martin, que están vinculados con la orden Jesuítica, uno como profesor de la Universidad de Fordham en USA (en cuyo claustro de teología el 33 % de los integrantes es gay - Jason Steidl dixit), y el otro como dirigente de una comunidad ignaciana en Lisboa. ¿Es muy aventurado suponer que se eligieron estos casos porque son fundamentales para concluir con el resultado que se deseaba?

Porque así como, en su momento, en Roma se manipularon las respuestas de los obispos de todo el mundo, para derogar el motu proprio Summorum Pontificum, es razonable concluir que los testimonios publicados por el Sínodo parecen haber sido seleccionados por su procedencia (de los amici) y por su contenido. Lo peor de la política se ejerce ahora en el Vaticano.

En función de su contenido, decimos, porque ambos testimonios coinciden en todo: 

  • Rechazo calumnioso de las organizaciones católicas, como Courage, que fomentan la vivencia de la homosexualidad en castidad.
  • Calificación de la homosexualidad como un don de Dios que, de ser posible, habría que elegir.
  • Valoración positiva de los ministerios eclesiales que se confían a las parejas homosexuales, aún cuando tienen decidido seguir en situación irregular, porque significa la aceptación plena de la condición homosexual práctica.

Los sinodales ni siquiera se han tomado el trabajo de incluir algún testimonio ligeramente divergente para disimular. Es que tienen tan bien agarrada la sartén por el mango que nada temen.

Pero hay algo muy grave en las cartas: las dos personas dejan entender claramente que reciben la Sagrada Comunión, aún cuando conviven carnalmente con alguien de su mismo sexo; porque consideran que  lejos de ser el sexo contra natura un pecado, la falta grave consiste en haber pensado que Cristo no deseaba para ellos una vida plena (como gay).

Dice el fiel portugués: "El momento decisivo llegó cuando comprendí que Cristo no estaba esperando para condenar mi relación, sino que esperaba con serenidad a que lo encontrara en mi secreto y soledad. El verdadero pecado no era mi amor, sino mi falta de confianza en su deseo de que yo tuviera una vida plena. Ruego que todos nos atrevamos a exponer nuestras vidas enteras —nuestras verdades más profundas— a la luz del amor de Cristo, sabiendo que Él quiere que seamos íntegros, no quebrantados ni ocultos."

Esta ha de ser la novel teología y el catecismo de los curas pro gay (o directamente gay), que lamentablemente ocupan cada vez mayor espacio en la jerarquía de la Iglesia. Y si el Sínodo publica estas dos cartas, con todas las aberraciones que contienen y que pueden comprometer la salvación eterna de muchas almas; si las publica sin comentarios, o más bien diciendo que debe imponerse una nuevo paradigma en esta cuestión, entonces aprueba su contenido, lo cual es de una gravedad pocas veces vista en la historia católica.

Recemos para que antes de ver el tiempo agotado, el padre Martin, y todos los que están difundiendo esta peligrosa cuan inmunda herejía, recuerden las palabras del profeta Isaías (5,20):

¡Ay de los que al mal llaman bien y al bien mal,

que ponen tinieblas por luz, y luz por tinieblas;

que dan lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo!

¡Ay de los que son sabios a sus propios ojos,

y prudentes ante sí mismos!

Por eso, como la lengua del fuego devora la paja,

y como la llama consume la hierba seca,

así su raíz será como podredumbre,

y su flor será arrebatada como el polvo,

por cuanto han rechazado a ley de Yahvé de los ejércitos,

y despreciado la palabra del Santo de Israel.


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