Tucho es Prefecto del Santo Oficio
y está abierta la Caja de Pandora
En realidad no fue una profecía, sino una inquietante premonición que se ha vuelto realidad, no solamente por la asunción del personaje, de la mano de Francisco, desde un remoto rectorado universitario a lo más alto del Santo Oficio, sino por las obras que se han derivado.
En una entrada publicada en Octubre de 2014, dimos a conocer un reportaje del diario La Nación, que curiosamente no se conserva ya en los archivos de ese periódico, en el que Fernández, a la salida del Sínodo Extraordinario de Obispos para la Familia de ese año, se lamentaba por la derrota infligida a Francisco por los obispos, ya que no se alcanzaron los dos tercios necesarios para incluir, en el informe final, ni la comunión a los divorciados en nueva unión, ni la mención a que los homosexuales tienen "cualidades que ofrecer a la comunidad cristiana". Y eso por la acción de una minoría intransigente de la que dijo: "En otros, aunque son muy pocos, me preocupó el tono: agresivo, irritado, amenazante, no sólo dentro del aula del sínodo, sino en los pasillos y por la calle. Repito: eran muy pocos".
Sin embargo, y aquí está la clave de la estrategia, le dijo al cronista que: "Muchas cosas podrían haber madurado mejor con más tiempo, pero se dio una fuerte prioridad a la escucha mutua, pensando que ésta era sólo una primera etapa exploratoria... Sin embargo, es un tema que debe ser mejor profundizado y no conviene apresurarse".
Al final de esa entrada escribimos:
"Dicen que Francisco de deshará de Müller enviándolo a Berlín o a Meinz. ¿Se imaginan nuestros lectores a Tucho en la Prefectura del Santo Oficio?"
Pues helo ahí, y también Amoris Lætitia, Fiducia Supplicans y el informe del Grupo Nº 9 del Sínodo y... sólo Dios sabe qué más.



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