viernes, 17 de septiembre de 2010

3 - Revelación de Jesucristo

La Profecía y el Fin de los Tiempos
Tercera Conferencia
Dictada por el R.P. Dr. Leonardo Castellani, SJ
(1899 - 1981)
El 20 de Junio de 1969
Audio (76' 33")


El Apocalipsis: su carácter — Evolución de su exégesis — La exégesis moderna — Obras de arte apocalípticas – Exageraciones y evasivas.

El Libro del Apocalipsis, el último de las Sagradas Escrituras, es la profecía más importante acerca del Fin del Tiempo. Apocalipsis significa “Revelación”: las lenguas nórdicas, inglés, alemán, danés, lo llaman el Libro de la Revelación, traduciendo así la palabra griega que las lenguas latinas, español, italiano y francés han dejado tal cual, “apo-kalipsis”: desde lo escondido o “de lo escondido” o sea, revelación.
El libro procede de San Juan Evangelista y desde las primeras palabras el autor anuncia que va a profetizar y llama a su escrito o recitado, “Profecía”. Se ve que antes de escribirlo lo recitó muchas veces en su Iglesia, San Juan. Y lo escribió desterrado en la isla de Patmos, donde lo habían mandado a trabajar en las minas, que era un suplicio de los Romanos, casi peor que la muerte, suplicio tremendo; del cual se libró por Providencia, porque lo derribaron a Domiciano y el Emperador siguiente declaró nulos todos los decretos del tirano prófugo: así que San Juan salió gracias a eso.
El título completo es: “Revelación de Jesucristo, que se la dio Dios Poderoso a mostrar a los siervos suyos las cosas que se deben cumplir pronto y las significó mandando al ángel suyo a su siervo Juan, el que testimonió el Verbo de Dios, y el testimonio de Jesús el Cristo, cosas que él mismo ha visto”. Inmediatamente añade: “Dichoso el que lee y oye la palabra de esta profecía y guarda lo que en ella esta escrito, pues el tiempo está cerca”.
Unas siete veces se repite en el poema, hacia el final, que el libro es una Profecía, difícil sí, pero no incomprensible. La actitud vulgar y grosera de muchos, incluso de sacerdotes, incluso de profesores, es dejarla de lado, como si fuese inentendible y, por tanto, del todo inútil. Como si Dios iba a dejar a su Iglesia un mensaje que nadie pudiera entender: “estos no serán dichosos” dice San Juan.
En efecto, el libro es oscuro, como lo es toda profecía, y más esta, que versa sobre sucesos lejanísimos cuando se escribió; de nosotros mucho más cercanos, por cierto. Y sucesos descomunales, los más grandes y graves de todos. Estos tres caracteres son ignorados por algunos: que sean comprensibles, de algún modo, por los que lo dejan a un lado; que sea oscuro, por los que se lanzan a interpretarlo en crudo, pronunciado innúmeros disparates—no hay ningún libro en el mundo que haya dado ocasión a tantos disparates como este, como veremos luego en algunos ejemplos de exégesis; y lo más grave de todo, los que niegan así y asá que sea profecía. Hoy día estos abundan, y forman parte de la herejía contemporánea, o del progresismo si quieren llamarlo así, pues la exégesis del rompecabezas ha ido caminando durante 19 siglos hasta llegar al estado actual en que, o bien se acepta que es una predicción acerca de los Últimos tiempos, o bien se niega rotundamente que sea predicción alguna, contra la mismísima letra del texto.





Ilustra esta entrada "Carta a las Siete Iglesias", grabado de Víctor Delhez, tomado de la colección "49 grabados sobre el Apocalipsis" publicado por Ediciones Gladius.
Escribe el autor: "Los siete candelabros son las Siete Iglesias, dice san Juan. He tratado de realizar esta identificación representado candelabros gigantescos sobre los cuales se apoyan siete catedrales, en catorce estilos, recorriendo con éstos la era adámica de la humanidad.
En medio se yergue la figura de Jesús: uno parecido al hijo del hombre. De su boca sale una espada de doble filo cuya punta sugiere la torre de una iglesia. En primer plano se ve a san Juan arrodillado, rodeado de las cartas a las siete iglesias.