Sigue la Apología Gay en Italia
Ahora en Florencia
Como retoños de un árbol putrefacto, van surgiendo por toda Italia las llamadas "Liturgias contra la Homotransfobia" que, tal se ve de su análisis, han sido cortadas por la misma tijera. Esta vez le ha tocado el turno a Florencia.
El 21 de mayo pasado, con la presidencia de Mons. Gherardo Gambelli, Arzobispo diocesano, se ha realizado la tenida cuya liturgia puede ser consultada Aquí.
En primer lugar habría que preguntarse si el derecho canónico tiene previsto que un obispo genere una liturgia, con estructura parecida al de la santa Misa, para fines específicos. Pero más allá de lo legal, que por otro lado parece importarle bien poco a muchos del bando progre de la Iglesia (porque para ellos las consecuencias jurídicas suelen ser nulas), la lectura del presente guion demuestra que sigue las mismas pautas y conceptos del empleado en Albano por Mons. Vincenso Viva, y que comentamos en una entrada anterior; por lo cual no analizaremos sus términos.
Sin embargo, en éste acontecimiento se presentó una novedad con relación al anterior y es la inclusión de testimonios leídos por tres personas, Inés, Flavio y Cristiano. Sus discursos están llenos de lugares comunes para estos casos, y de palabras confusas. Pero, y aquí lo grave, al final de su perorata dice Flavio, luego de centrar todo su discurso en los famosos "¿Quién soy yo para juzgar? y Tutti, tutti, tutti":
"Siempre viví mi vida con algunos objetivos en mente: mi fe en Cristo, mi trabajo y la búsqueda de alguien a quien amar y ser amada. Encontré a Cristiano, mi compañero de vida durante dieciocho años. Y tuve la fortuna de encontrar a alguien que compartía mi creencia en los mismos valores del Evangelio: la importancia de Cristo en nuestras vidas y la apertura a los demás."
Luego de lo cual, tomando la palabra Cristiano dijo:
"Juntos, nos tomamos de las manos y aprendimos a no tener miedo, a aceptar y ser aceptados, y al amarnos unos a otros, crecimos; la fuerza de nuestra fe hizo que nuestra determinación prevaleciera sobre nuestra inquietud. Sin embargo, nos sentíamos excluidos; no nos distanciábamos de la Iglesia, sino que vivíamos en segundo plano, tras las columnas, y sobre todo, a una distancia prudencial de la Eucaristía. Comenzamos a sentirnos acogidos precisamente gracias al Papa Francisco… Nuestra fe iluminó nuestro camino y nos dio la paciencia y la fuerza para esperar el abrazo maternal de la Iglesia, que llegó precisamente cuando dejamos a un lado el miedo, cuando pudimos ser nosotros mismos y darnos a conocer por quienes somos."
¡Está claro como agua de montaña! Se mantenían alejados de la Eucaristía porque conviven sexualmente (por qué otro motivo podría ser). Pero ahora hay obispos que predican la homoherejía, la cual concede a las parejas homosexuales los mismos derechos carnales que a los matrimonios, por lo que son completamente aceptos tal como viven.
Viendo algunas fotos del evento, llena de vejetes (¿insensatos?), y recordando las políticas migratorias de los países europeos, podemos vislumbrar el final de todo esto: el Islam enseñoréandose sobre un continente ex cristiano que ha renunciado a tener hijos y llamado bien, solemnemente en la Casa de Dios y en Su Presencia, a un pecado que clama al cielo.
P/d para padres cristianos:
¡No se les ocurra confiar a vuestros hijos a ningún agente pastoral que coincida con estos dictados. Y no les den un solo mango más. Si nuestros pastores quieren disfrutar del amor homosexual, que salgan a laburar!







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