martes, 12 de mayo de 2026

De aquellos barros estos lodos

 Los postulados LGBT condenados por Ratzinger

ahora los apoya el Sínodo

Tiempo atrás publicamos en este blog una conferencia del padre Julio Menvielle, en la que daba cuenta del estado de la Iglesia en 1968, audio que pronto volveremos a poner a disposición de nuestros lectores. En esa oportunidad, y entre otras cosas graves, el padre dijo que a causa de que Freud había entrado en los seminarios como un santo padre, la iglesia (ciertos curas) se había convertido en un factor de subversión y corrupción doctrinal, moral y social.

En esta oportunidad no queremos ir tan lejos. Bastará retroceder un poco para ver qué decía el Cardenal Rátzinger desde el Santo Oficio sobre las tesis de los homosexualistas y que dice ahora el famoso Sínodo.

"El Domingo" es una "hojita" que está disponible en casi todas las parroquias de la Argentina, con las lecturas de la santa Misa dominical y otros comentarios. En 2011 en esa publicación se proponía, utilizando una imagen sugerente, la lectura de un libro del padre Marcelino Vidal llamado "Sexualidad y condición homosexual en la moral cristiana", cuya presentación se hacía en estos términos:

"La consideración que ofrece este libro sobre la sexualidad humana en su conjunto y, más concretamente, sobre la orientación sexual, se sitúa en la perspectiva de la ética teológica. Dentro de la teología moral, se han privilegiado algunas opciones: las raíces bíblicas de ambas cuestiones, el desarrollo histórico de los temas y la necesidad de revisar aquello que se ha instalado en el pensamiento colectivo sin un cuestionamiento serio para seguir siendo coherentes con el mensaje evangélico y responder a las exigencias de la cultura actual".

Oportunamente publicamos en este blog dos entradas para referirnos a este tema, que pueden verse Aquí y Aquí. En una de ellas y refiriéndonos al texto de arriba decíamos:


Está muy bien que se analice la moral sexual desde una perspectiva teológica, es decir trascendente, y no meramente natural o inmanentista. ¿Pero a la luz de qué revelación ha de hacerse? Porque muchos pastores realizan una exégesis heterodoxa de las Sagradas Escrituras, para opacar o directamente abolir las verdades en ella proclamadas, adecuándola a las necesidades del mundo. 

Es decir, con la justificación de que los autores sagrados estaban influidos por prejuicios culturales, que dieron a la Escritura una orientación hoy inaceptable, ellos la reescriben a su antojo, pero desde la modernidad. Por eso se tiene que "revisar aquello que se ha instalado en el pensamiento colectivo, sin un cuestionamiento serio, para seguir siendo coherentes con el mensaje evangélico y responder a las exigencias de la cultura actual"


Como dato curioso digamos que en la parte central de la "hojita" de ese domingo estaba impreso un escrito del entonces Rector de la Universidad Católica Argentina, Víctor Manuel Fernández, conocido entre sus cercanos (y ahora no tanto) con el mote de Tucho. Por supuesto que ese escrito en nada lo compromete con el tema del libro de Vidal, pero eran sabidas sus opiniones coincidentes en estos asuntos.

Ahora bien, años atrás y en una Notificación sobre su obra, Vidal fue conminado a corregirse por la Congregación para la Doctrina de la Fe que, en ese entonces, presidía el Cardenal Ratzinger. Ahí se lee:

El Autor sostiene que la doctrina de la Iglesia sobre la homosexualidad posee cierta coherencia, pero no goza de suficiente fundamento bíblico y adolece de importantes condicionamientos y ambigüedades. En ella se encuentran los fallos que pueden advertirse «en todo el edificio histórico de la ética sexual cristiana». En la valoración moral de la homosexualidad — añade el Autor— se debe «adoptar una actitud de provisionalidad», y desde luego «ha de formularse en clave de búsqueda y apertura».  Para el homosexual irreversible un juicio cristiano coherente «no pasa necesariamente por la única salida de una moral rígida: cambio a la heterosexualidad o abstinencia total».

Estos juicios morales no son compatibles con la doctrina católica, para la que existe una valoración perfectamente clara y firme sobre la moralidad objetiva de las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo. El grado de imputabilidad subjetiva que esas relaciones puedan tener en cada caso concreto es una cuestión diversa, que no está aquí en discusión.  

De más está decir que Vidal no se corrigió a pesar de la promesa que hiciera, lo que consta en la nota del Vaticano, o aún cuando lo hiciera, sus libros siguieron circulando gracias a editoriales que se dicen católicas. 

Hasta aquí los "barros" de los que hablamos en el título de esta nota, o una minúscula muestra dellos, porque pululaban autores y conferencistas sosteniendo los mismos conceptos de Vidal. 

Ahora "los lodos" actuales:

Pasó el tiempo y el rector de la universidad de ese entonces, por magna ocurrencia de Francisco, pasó a  ocupar el lugar de Ratzinger, y las tesis condenadas de Vidal salieron impresas en el informe del Grupo Nº 9 del Sínodo, como se informó ampliamente en los medios católicos de estos días, y nosotros Aquí.

Si alguien tiene duda puede leer el mamotreto descargándolo de nuestros archivos, o simplemente fijándose en el siguiente texto:

No se trata de imaginar una estrategia para ocultar las dificultades reales (entre doctrina y pastoral mano ancha) ni de forzar la situación para afirmar una nueva doctrina: se trata de partir de la escucha de las experiencias y de favorecer prácticas pastorales y eclesiales de conocimiento recíproco, de colaboración, de inclusión y de diálogo entre los creyentes. Porque solo así se puede llegar, a la luz de la experiencia vivida y compartida del Evangelio en la comunidad cristiana, a pensar y promover el bien inscrito en las experiencias y en las prácticas.

Lo que está en juego, como bien se comprende, es superar el modelo teórico que hace derivar la praxis de una doctrina prefabricada, “aplicando” principios generales y abstractos a las situaciones concretas y personales de la vida. Se trata, por lo tanto, de reencontrar una circularidad fecunda entre teoría y praxis, entre el pensamiento y la experiencia, reconociendo que el propio pensamiento teológico procede de las experiencias de bien que están inscritas en el sensus fidei fidelium.

Reconociendo la centralidad de la Palabra de Dios en la vida de la Iglesia, es importante ante todo dedicar tiempo a profundizar en los pasajes bíblicos que —directa o indirectamente— se proponen en la interpretación del significado de la condición homosexual según la perspectiva de la antropología bíblica: es necesario ir más allá de la mera repetición de su presentación corriente y tomar en consideración los aportes de las diversas lecturas exegéticas.

Dos más dos son sólo cuatro. Ratzinger se ha convertido en Tucho Cardenal Fernández y, coherentemente, las tesis de Vidal que éste apoyaba son recomendadas por el Sínodo.

Roguemos al Dueño de la Viña para que este peligroso experimento termine cuánto antes.


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