Freud, Maestro de Moral de los Progresistas
por el R.P. Dr. Julio Menvielle
3 de Agosto de 1968
(Audio 14' 45")
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¡La Iglesia se ha convertido en factor de corrupción!
Yo compadezco a los padres y madres de familia que han de enviar a sus hijos inocentes a las escuelas de religiosos, o a la catequesis parroquial. ¡Que no se encuentren allí con un curita o una monja que los exponga a perder su inocencia!
Desde hace algunos años ya, las historias de abusos que han ido saliendo a luz de entre las "sórdidas sábanas" de una parte del clero católico, en general homosexual y no por mínima menos grave, han escandalizado de tal modo a los fieles que ya nada parece llamar la atención. Frente a todo esto, los curas concubinarios "son nenes de pecho" que se ven amparados en el mal ejemplo de sus superiores y la impunidad que les proporciona conocer sus vicios ocultos.
Por otro lado, parece haber una sórdida relación entre la Lujuria de los clérigos y el abuso litúrgico que afea, vacía y profana la santidad de la Misa. Porque el que ha sido infiel en lo menos, lo será en lo más.
Porque, además, la Lujuria es un peso que agobia el cuerpo y el alma del celebrante, y le impide remontarse hacia el Altísimo por los misterios insondables de los sagrados ritos. En cambio, necesita de la bulla de las guitarras, de la diversión que le produce el ser centro de la escena donde se realiza la misa show, para disimular ante los demás y ante sí la vergüenza de oír en la negrura de un corazón entenebrecido aquellas terribles palabras: ¿Dónde estás? (Gn 3, 9) (*) Finalmente porque, en última instancia, falsificar la Misa es huir de Dios.
Intentando responder a la pregunta que se hacen muchos católicos actuales: ¿Por qué se ha llegado a esta situación?, podemos aproximarnos al tema mediante el siguiente fragmento de una conferencia del Padre Julio Menvielle dictada en la Iglesia del Socorro en 1968, y que ya hemos publicado íntegramente en otra Entrada de este Blog. La transcripción que se copia a continuación no es completa; se sugiere oír el fragmento más abajo.
(*) Dice san Ambrosio refiriéndose a estas primeras palabras que Dios dirige a Adán luego de su caída: "No es una simple pregunta, sino la voz del Padre. "¿En qué situación te encuentras? A qué extremo te ha reducido tu pecado, que huyes de tu Dios a quien antes buscabas".
Dice el padre Menvielle
El Progresismo, al mismo tiempo que cuestiona la doctrina, los dogmas fundamentales de la Iglesia, alienta la corrupción de costumbres.
Hasta ahora la castidad y la virginidad eran un florón de la Iglesia Católica: el celibato de los sacerdotes, la virginidad en las religiosas. Todo eso hoy se cuestiona y se ve a los sacerdotes movilizándose para la supresión del celibato y a las religiosas movilizándose para introducir lo sexual en los conventos.
Y ya Freud entra en la Iglesia como un Santo Padre y regula la doctrina sexual de seminaristas, religiosos y clérigos. Está el famoso caso de Cuernavaca, de todo un monasterio de benedictinos donde entró el psicoanálisis de Freud... Claro, se acabó todo esto.
Se sostiene que lo que importa hoy es el amor, el amor es la razón de ser de la vida, del matrimonio... Claro, ¿Qué amor? Cualquier amor y sobre todo el amor más inferior, el amor puramente carnal.
Si la razón de ser del matrimonio es tal amor, se justifica entonces la contraconcepción que es una carga y es un peso , se justifica el divorcio porque al cabo de cierto tiempo las parejas pueden cansarse de amarse, se justifica el homosexualismo porque hay hombres que no encuentran el amor en las mujeres sino en otros hombres, y hay mujeres que no encuentran el amor sino en otras mujeres.
Y esto que parece una ocurrencia ha sido enseñado públicamente por un dominico, el Padre Cauel, un teólogo que lo ha propagado en Lovaina a través de la radio y de la televisión, que llega a decir esto textual que voy a leer ahora tomado de la revista Invorguese del 20 de Abril del 67:
"Hoy es necesaria una nueva actitud aunque todavía no ha sido aceptada por la Iglesia. Creo que muchos teólogos y muchos fieles quisieran cumplir un paso más. Cierto, esta nueva doctrina no está oficialmente aprobada, sus sostenedores quieren pensar y ayudar a los homosexuales como a todos los seres humanos en su desafío de vivir bien también los unos con los otros. Yo quisiera proponerles a los homosexuales adultos, como una especie de ideal, intentar realizar en su vida una relación de amistad estable, tomar cuidado unos de otros, asumir uno la responsabilidad del otro, en el plano económico y en la vida cotidiana; y también realizar la unión de los sentimientos y también, ya que se trata de los hombres y no de criaturas de puro espíritu, traducir esos sentimientos en el plano erótico y sexual de una manera que les sea congenial."
Y Uds. Saben que ha habido un caso en Holanda de una celebración pública en la Iglesia de dos homosexuales. La foto ha sido publicada por el diario Rivarol de París. ¡Uno queda estupefacto! Que un teólogo, invocando la Teología (hoy la teología sirve para todo menos para ponernos en comunicación con Dios) pueda proferir estas aberraciones; y proferirlas públicamente sin que nadie lo llame al orden.
¿A dónde va esta Iglesia que se ha convertido en factor de corrupción? Porque esta es la verdad desnuda: ¡La Iglesia se ha convertido en factor de corrupción!
Yo compadezco a los padres y madres de familia que han de enviar a sus hijos inocentes a las escuelas de religiosos, o a la catequesis parroquial. ¡Que no se encuentren allí con un curita o una monja que los exponga a perder su inocencia! Por eso un padre no puede enviar, sino con grandes escrúpulos, a sus hijos a las escuelas y a las parroquias católicas.
¿A dónde va esta Iglesia que se ha convertido en factor de subversión? Se va a un cristianismo sin iglesias ni sacerdotes, acomodado al mundo, que proclama la muerte de Dios.
Ilustra esta entrada: "Dos Sátiros", óleo del pintor Pedro Pablo Rubens (1577-1640).
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