lunes, 15 de junio de 2026

Cuando el Novus Ordo juega en contra

 Los Medios contra un cura cabal

(al que no ayuda la Nueva Liturgia)


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Gran escándalo mediático porque en la Madre Patria, cerca de Sevilla y procediendo como es debido, un cura le niega la comunión a los pecadores públicos: sodomitas, concubinarios, etc.

Resulta patético ver a periodistas que, con mucha probabilidad, hacen campaña a favor del aborto, del “matrimonio” gay, de la eutanasia, del poliamor, etc., etc. dar clases de doctrina católica mientras se dice “no les quiere dar la comunión después de la misa”, poniendo en evidencia poco o nulo conocimiento sobre la materia.

Que una periodista cuyos antecedentes desconocemos se equivoque o ignore que la Eucaristía se administra durante la misa y no luego, vaya y pase. Pero grave resulta que un panelista, catalogado como católico por sus pares, sugiera, al amparo de un versículo evangélico últimamente tergiversado incluso por quienes no debieran, que se puede comulgar en pecado, porque el Cuerpo de Cristo es remedio para los pecadores.

La Eucaristía es saludable para el pecador que se ha arrepentido y tiene propósito de enmienda. Pero si alguien comulga en pecado mortal y con la firme decisión de no cambiar su conducta, el remedio le sabrá a veneno. Lo enseña claramente San Pablo en su Primera Carta a los Corintios (11, 27): Quien le come y bebe indignamente, se come y bebe su propia condenación.

¿Y esto que tiene que ver con el título de este post? Vamos al asunto:

La Iglesia ha enseñado siempre que el que comulga en pecado mortal comete sacrilegio contra el Cuerpo y la Sangre del Señor, Quien está realmente presente en la Eucaristía; enseñanza que permaneció en la liturgia durante centurias.

En efecto, tanto en la Misa del Jueves Santo como en la de Corpus Christi del Misal Romano anterior al Concilio, se lee como Epístola la mencionada carta a los Corintios incluyendo los terribles versículos 27, 28 y 29 del capítulo 11:
“De modo que quien comiere el pan o bebiere el cáliz del Señor indignamente, será reo del cuerpo y de la sangre del Señor. Pero pruébese cada uno a sí mismo, y así coma del pan y beba del cáliz; porque el que come y bebe, no haciendo distinción del Cuerpo (del Señor), come y bebe su propia condenación.”

Incluso en la ántifona de Comunión de la vieja misa del Corpus, se cantan estos mismos versículos: "Itaque quicumque manducaverit panem vel biberit calicem Domini indigne, reus erit corporis et sanguinis Domini" (1).

De modo que, antes de la reforma litúrgica del Concilio Vaticano II, los cristianos oían esta clara enseñanza al menos en dos ocasiones solemnes cada año.

Ahora bien, en el Misal de Pablo VI del Novus Ordo Missæ, que en lugar de un ciclo anual de lecturas tiene tres: Ciclos A (que es el que leemos este año 2026), B y C, a pesar de haberse mantenido (en dos de ellos, el A y el C) la Carta de San Pablo a los Corintios como Segunda Lectura, se han eliminado los versículos de marras; veamos:

Ciclo A

"La copa de bendición que bendecimos, ¿no es acaso comunión con la Sangre de Cristo? Y el pan que partimos, ¿no es comunión con el Cuerpo de Cristo? Ya que hay un solo pan, todos nosotros, aunque somos muchos, formamos un solo Cuerpo, porque participamos de ese único pan."

Ciclo C

"Lo que yo recibí del Señor, y a mi vez les he transmitido, es lo siguiente: El Señor Jesús, la noche en que fue entregado, tomó el pan, dio gracias, lo partió y dijo: Esto es mi Cuerpo, que se entrega por ustedes. Hagan esto en memoria mía. De la misma manera, después de cenar, tomó la copa, diciendo: Esta copa es la Nueva Alianza que se sella con mi Sangre. Siempre que la beban, háganlo en memoria mía.Y así, siempre que coman este pan y beban esta copa, proclamarán la muerte del Señor hasta que él vuelva".

En el Ciclo B se lee otro texto que tampoco tiene esta admonición, y la antífona de comunión tradicional ha sido cambiada por esta otra:

"Dice el Señor: El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él."

Hasta donde sabemos en ninguna lectura del nuevo Leccionario, en cualquiera de sus ciclos, se lee la clarísima y dura admonición de San Pablo (2), que Santo Tomás de Aquino introdujo en la letra del Lauda Sion, la Secuencia de Corpus Christi:

 Recíbelo el malo, el bueno:

Para éste es de vida lleno,

para aquél manjar mortal.

 Vida al bueno, muerte al malo,

da este manjar regalado.

¡Oh qué efecto desigual!

Secuencia que, gracias a Dios, está en el nuevo misal para ser leída antes del Evangelio de Corpus, aunque en muchos casos se suprime o se lee parcialmente.

¿En qué habrán pensado Anibale Bugnini y sus secuaces, o quienes hayan sido, cuando al reformar la liturgia católica de siempre se les ocurrió suprimir esta enseñanza tan necesaria para la salvación?

¿Estarían sentando la base para redefinir la moral católica y la teología de los sacramentos, y preparándole la cancha a los varios Fray James Martin que andan dispersos por el mundo para la …? Mejor no seguir y sugerir al lector que complete la frase en base a la oración que antiguamente se decía al final de la santa Misa.


(1)
Antífona de Comunión de la Misa Tridentina de Corpus

Communio - Quotiescumque manducabitis






(2) Para ser honestos dejamos claro que fue el Dr. Peter Kwasniewski, en el prefacio del libro "Index Lectionum" de Mathew Hazell el que indica el cambio en el leccionario de la santa Misa al que nos referimos en este post.

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