El Padre Beroch exhorta al Cardenal Cupich
| "Si el malvado peca y tu no le adviertes, él morirá por su pecado, pero a ti te pediré cuentas de su vida" |
Es muy alentador comprobar que no todo está perdido: hay sacerdotes valientes que elevan su voz sin hesitar para dejar en claro la doctrina católica.
Decíamos ayer que los cardenales Cupich y Mc Elroy enviaron sendas cartas auspiciando la Conferencia Outreach 2026 del lobby gay comandado por James Martin, en una entrada en la que habíamos comentado brevemente un pasaje de la epístola del ordinario local de Washington DC, lugar del encuentro (ver Aquí).
Hoy el padre Tomás Agustín Beroch, que mantiene un ministerio on line en el que atiende cuestionamientos de diversas personas, incluso no católicas, ha respondido respetuosa pero contundentemente a la carta que el cardenal Blase Joseph Cupich, Arzobispo de Chicago, envió a la mencionada reunión. Publicamos abajo la carta del Cardenal y luego la respuesta del padre:
Carta del Cardenal de Chicago a Outreach 2026
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Carta del padre Beroch
Eminencia Reverendísima Cardenal Blase Joseph Cupich
Con respeto a su investidura y sin ánimo de ofenderlo, quiero decir algunas cosas:
1) La Iglesia primitiva quería evangelizar a todos. En eso estamos de acuerdo. La evangelización no debe excluir a nadie. Sin embargo, hay que tener en cuenta que la Iglesia no debe adaptarse al mundo, sino al contrario: debe lograr que el mundo se rinda ante Jesucristo, el único Salvador del género humano.
2) El mismo Salvador, en la parábola de los cabritos y las ovejas (Mt 25, 40-45), habla de la división que habrá al final de los tiempos. Unos (las ovejas) irán a la vida eterna, y otros (los cabritos) a la condenación eterna. Si bien Dios quiere que todos nos salvemos, debemos recordar las palabras de San Agustín: "quien te creó sin ti, no te salvará sin ti". Habrá gente que no querrá ser salvada y preferirá morir en pecado mortal. Es lamentable, pero es la consecuencia del libre albedrío. Dios nos dio la libertad para elegir nuestra salvación, pero no nos obliga a salvarnos.
3) Un verdadero médico no es aquel que nos dice: "está todo bien con tu cuerpo. Tranquilo, vete a casa y disfruta de tu vida". Si mi cuerpo está enfermo y un médico no realiza la cirugía que yo necesito, entonces me hace daño, no me salva. De la misma manera, la misericordia no es dejar al pecador pecando, sino invitarlo a la conversión para que deje el pecado y vuelva su corazón y su vida hacia Dios. Se ama al pecador arrepentido, pero se odia el pecado.
4) Una cosa es la persona homosexual individual, otra cosa son los lobbies LGBT. No todos los homosexuales pertenecen al lobby LGBT. Debe recordar, eminencia, que los lobbies LGBT favorecen doctrinas totalmente anticristianas, como el crimen del aborto, la eutanasia, la ideología del género, y tantas otras ideologías contrarias al Evangelio. Como Iglesia, no podemos comulgar con estas aberraciones, ya que estaríamos aprobando el pecado y no estaríamos salvando al pecador. No hay reconciliación entre el pecado y Jesucristo, como no hay reconciliación entre Dios y Satanás. Los lobbies LGBT rechazan el Evangelio de raíz, y es por eso que bajo ningún concepto podemos comulgar con ellos.
5) Es importante amar a los homosexuales, y por eso debemos siempre predicarles la verdad. Quienes más le mienten a los homosexuales son los poderes de este mundo, incluidos los lobbies LGBT. La Iglesia los ama, porque les predica la verdad y no les miente. En el CIC podemos leer lo siguiente: "Apoyándose en la Sagrada Escritura que los presenta como depravaciones graves (cf Gn 19, 1-29; Rm 1, 24-27; 1 Co 6, 10; 1 Tm 1, 10), la Tradición ha declarado siempre que “los actos homosexuales son intrínsecamente desordenados” (Congregación para la Doctrina de la Fe, Decl. Persona humana. Son contrarios a la ley natural. Cierran el acto sexual al don de la vida. No proceden de una verdadera complementariedad afectiva y sexual. No pueden recibir aprobación en ningún caso" (CIC N 2357)
6) Eminencia, no renunciemos a nuestra misión como Iglesia. Recordemos lo que dice Ezequiel 3, 18: "Si el malvado peca y tu no le adviertes, él morirá por su pecado, pero a ti te pediré cuentas de su vida". Es importante denunciar el pecado y amar al pecador. No amamos verdaderamente a las personas si no les predicamos la verdad, y si no buscamos que vivan en gracia.
7) Existe el grupo "Courage" que es un grupo de personas homosexuales que viven en castidad. Ellos no tienen relaciones sexuales con nadie, ni tienen novios, ni amigos, y viven en perfecta continencia. Ellos son conscientes de que el sexo homosexual es contra natura y pecaminoso, y buscan vivir una vida de gracia, apuntando siempre hacia la vida eterna. Pensar que un homosexual, por tener tal tendencia, es incapaz de vivir en castidad e incapaz de la vida de santidad es no confiar en el poder de Dios ni en la gracia de Jesucristo. Eminencia, no fomentemos a los grupos LGBT, no fomentemos a lobbies a los cuales no les interesa ni el Evangelio ni el cristianismo. Fomentemos grupos como "Courage" que quieren vivir radicalmente el Evangelio, y siendo homosexuales quieren vivir en castidad como la vivimos los religiosos y clérigos.
8) Todo grupo que fomente el sexo fuera del matrimonio o el sexo homosexual contra natura, todo grupo que fomente el crimen del aborto, la eutanasia, la ideología del género y visiones contrarias al cristianismo, o todo grupo que fomente el pecado en general no puede estar en comunión con la Iglesia Católica, ya que no hay reconciliación entre Dios y Satanás. Se acepta al pecador arrepentido que quiera cambiar de vida, pero debemos rechazar el pecado. De lo contrario, no daremos al mundo el verdadero mensaje del Evangelio, sino un mensaje ambiguo que confundirá a muchos y no reflejará al Salvador de ninguna forma posible.
9) Recuerde, es la Iglesia la que debe cambiar el mundo, no el mundo a la Iglesia. El homosexual debe vivir en castidad, no debe tener sexo contra natura. Todo homosexual que decida tener sexo homosexual o tener una pareja no puede recibir los sacramentos, no porque la Iglesia lo excluya, sino porque él mismo, al decidir vivir en pecado, se autoexcluye. Lo mismo ocurre con una pareja que vive en concubinato, o con una personas divorciada y vuelta a casar. Aquel que decide tener sexo fuera del matrimonio por la Iglesia decide pecar, y mientras permanezca en su pecado, no puede recibir los sacramentos puesto que sin arrepentimiento verdadero no hay reconciliación con Dios.
10) Usted es un cardenal y príncipe de la Iglesia Católica. Yo sé que todas estas cosas las sabe. Como sacerdote católico e hijo de la Iglesia, le pido encarecidamente que cumpla con su misión de Pastor. Hoy mas que nunca no debemos ser ambiguos en lo que predicamos. Debemos predicar la verdad con caridad, pero la verdad al fin, ya que solo la misma nos hará libres.
Que Dios lo bendiga y la Virgen lo proteja con su manto maternal.


2 comentarios:
El problema es que Cupich y todos los que piensan como él, saben perfectamente todas estas cosas que les dice el P. Beroch, o al menos deberían saberlas como cardenales que son. Entonces, si las saben, es que hacen lo que hacen "a sabiendas y a queriendas" y ningún sacerdote les va a convencer de cambiar. Al menos están avisados y eso les condenará en el Juicio, eso sí.
Coincido con Ud., pero es de gran valor que alguien con autoridad les recuerde la buena doctrina públicamente.
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