jueves, 8 de noviembre de 2012

Se ha vendido la Corona de San José


Simonía en la Basilica de Flores

Nuevas averiguaciones nos convencen de que se han 
vendido las coronas pontificias de San José y del Niño


¡Las coronas originales ya no existen!

Se recordará que, al cumplirse en 1956 los 150 años de la parroquia San José de Flores (Bs. As.), tanto la imagen del santo patrono como la del Niño que lleva en brazos, y que presiden el altar mayor de la Basílica, recibieron la coronación pontificia por mandato del Siervo de Dios Pío XII de manos del legado papal, el entonces Cardenal Arzobispo de Buenos Aires Dr. Santiago Luis Copello.

El año pasado publicamos dos entradas (Ver AQUI y AQUI), en la que dábamos cuenta de la altísima probabilidad de que éstas coronas hayan sido vendidas subrepticiamente. Es decir sin avisarle a la feligresía ni dejar constancias de tal operación en los registros parroquiales.

Algunos lectores nos escribieron oportunamente expresando la opinión de que se debía investigar el asunto. Nosotros no somos la Policía Federal, ni el Arzobispado de Buenos Aires (que sin duda sabe lo que ha pasado), pero hemos realizamos averiguaciones que nos llevan al convencimiento de que tanto la corona de San José como la del Divino Niño han sido vendidas.
Lo cual nos parece que viene a ser confirmado por el total silencio en que se ha mantenido el Arzobispado desde el momento en que dimos la noticia, en Febrero de 2011, hasta ahora. Más no podemos hacer.

Las cosas, según nuestras fuentes, habrían ocurrido del siguiente modo:

Las coronas estuvieron depositadas, desde hace muchos años, en la bóveda de un banco. Los dos últimos fueron el banco Francés y posteriormente el Citibank, ambos en el barrio de Flores. La titularidad de la caja en que se hallaban depositadas estas joyas, recayó siempre conjuntamente en el Vicario Episcopal para Flores y en el Párroco de la Basílica. De modo que se necesitaban sus firmas conjuntas para realizar cualquier movimiento.

En 1995 asumió el curato el padre Martín Bustamante. Aproximadamente tres años después, siendo Vicario de Flores Mons. Guillermo Rodríguez Melgarejo, las coronas fueron retiradas por el párroco, necesariamente con el conocimiento del Obispo dadas las condiciones de funcionamiento de la cuenta bancaria, quien se las llevó a sus dependencias privadas dentro de la Casa Parroquial.
A los íntimos del cura, a quienes por necesidad o por lo que sea se había informado de la operación, se les dijo que las coronas habían sido retiradas del banco para que se les efectúe una reparación.

El padre Bustamante siguió en su accidentado curato, 13 vicarios en 12 años, hasta el año 2008 en que fue "degradado", pues pasó de pastorear la parroquia más importante de la Arquidiócesis, a ser capellán, o más pomposamente rector, de la iglesia de Jesús Sacramentado. Mientras tanto las coronas nunca volvieron al banco, permaneciendo casi diez años en sus aposentos.

Como hacia el final de su curato decidiera venderlas, sus íntimos lo contactaron con un joyero que visitó la parroquia para apreciar las joyas, de la forma más disimulada posible y a la hora del almuerzo,  y así emitir su veredicto, es decir una tasación.

Aproximadamente seis meses antes de entregar el curato, es decir hacia septiembre de 2007 (hace ya cinco años) la operación fue concluida y las coronas dejaron la Basílica para nunca más volver, sin que el producido de tan sigilosa operación fuera registrado en las cuentas parroquiales.

Las mismas fuentes nos señalaron que el dinero se utilizó para pagar tanto deudas contraídas en 2006, cuando el imponente festejo (como Dios manda) del Bicentenario de la Parroquia requirió ingentes recursos; como débitos que fueron necesarios para terminar una importante construcción dedicada a los pobres. Deudas que no estaban registradas, como no lo estuvo el ingreso que implicó la venta

Cuando en Febrero de 2008 el nuevo párroco, padre Gabriel Marroneti se recibió del curato, fue informado por los pocos que sabían lo que había ocurrido; lo cual fue transmitido de inmediato por este sacerdote al Sr. Arzobispo de Buenos Aires, Cardenal Jorge Bergoglio. (Se nos había dicho primeramente que también se había labrado un acta ante escribano público para dejar constancia de lo sucedido).

Al mismo tiempo, el nuevo párroco luego de diligentes averiguaciones dio con el comprador de las coronas, pero sólo pudo comprobar que estas ya no existían, habiendo quedado de las mismas sólo los tambores centrales de sujeción, que no tenían mucho valor por ser de bronce revestidos de oro.

El padre Marroneti se comprometió a reconstruir las coronas, aunque con materiales menos nobles cubiertos de oro, para luego depositarlas en la Curia Arzobispal. No hemos podido averiguar si logró su propósito.

Ya no existen, pues, las coronas que un día el Cardenal Copello, en nombre de Pío XII pusiera sobre las cabeza de San José y del Niño que él porta en el Altar Mayor de la Basílica de Flores.

Y aquí no importa tanto el valor material que hayan tenido estas joyas, sino lo que significa desposeer al Santo Patriarca y al Niño, de los símbolos de la realeza con que la comunidad de Flores, con el asentimiento y bendición del Supremo Pontífice, quiso distinguirlos hace más de 60 años. Acto realizado entre gallos y media noche por un sólo hombre, que no tenía potestad alguna para hacerlo.

A nuestro modo de ver, el silencio no es la mejor forma de dar por terminado este enojoso asunto, puesto que en necesario de toda necesidad desagraviar a San José por el atropello que ha sufrido. ¡Ojalá nuestros pastores se decidan a hacerlo por el bien de todos! Desde aquí, más no podemos hacer.


¡Por favor, deje su comentario!

11 comentarios:

Leonardo dijo...

No cabe otro calificativo: "Que hijo de puta"

Anónimo dijo...

Sigo sin poder creer este lamentable suceso, pero ya nada me extraña de la mayoría de los curas de esta diócesis.
De ser cierto, un partícipe necesario en esta operación es sin duda su eminencia gris, el indigno hijo de San Ignacio.

D

Fernando R. dijo...

Como concurrente a la misa dominical en esa época, tenía al P. Bustamante en un buen concepto. Resultaría interesante darle la palabra para que pueda explicar lo ocurrido y, de ser ajeno, hacer el descargo correspondiente.

Página Católica dijo...

Por supuesto que el Padre Bustamante tiene a su disposición este Blog para decir lo que considere adecuado.
Si Ud. lo conoce o puede hablar con él, dígale que esperamos sus comentarios.
Saludos y gracias por comentar.

Anónimo dijo...

que inicien una causa judicial por vender cosas que no eran de su propiedad.

C. dijo...

Coincido totalmente con el anónimo de las 10:32, creo que encaja perfectamente en la figura penal de fraude/estafa. Además, no soy abogado pero quizás algun abogado que acceda al foro lo podrá confirmar, no está tipificada penalmente, incluso como agravante, la figura de la simonía? Agradezco la aclaración. Saludos, C.

Germán Mazuelo-Leytón dijo...

Lamentablemente es una práctica muy común en muchos lugares de América Latina. Los ex votos, joyas y coronas de las imágenes sagradas de vez en vez sufren "robos"...

Mercedes dijo...

No puedo creer, siento tanta pena, tanto dolor. Es indigno que alguien de la Iglesia haya cometido tan grande robo. Soy católica ferviente, devotísima de mi Amado San José. Porqé no se realizó una investigación
porqué uno se entera de casualidad?
Por eso la gente ya no se acerca a la iglesia, no cree en los sacerdotes
justamente por estos atropellos que ellos principalmente deberían evitar.

Anónimo dijo...

Qué bárbaro

Anónimo dijo...

Conoci al Padre MARTÍN B y si era una persona muy dificil, y tenia su discipulado, muy jodido, no dijeron que tambien lo expulsaron de "Jesus sacramentado"
LAMENTABLE
YOSEF ORA PRO NOBIS

Maria Carlota Lassalle dijo...



Canallada el latrocinio, canallada los silencios, canallada la supina actitud del Arzopiso Bergoglio y ad lateres, reptando como ya nos tienen acostumbrados, hasta que, el dulcísimo pié de María aplastará sus cabezas, si no se convierten, arrojándose humillados a sus plantas.

Pero el horror mayor de este asunto
es el inmenso sacrilegio cometido, despojar: de Sus Coronas al Santo Varón y a su Níño adoptivo, Hijo de Dios, vivo.

El hecho de las circunstancias de cómo, cuándo y por quiénes fueron,
coronados, de un altísima trascendecía religiosa e histórica irrepetible, el valor monetario de las joyas, palidecen ante el tamaño de la herejía, de la ofensa, cometida al Creador.

Como en la Pasión, " le arrancarán su túnica y la jugaran al azar"

En Cristo y María