lunes, 6 de agosto de 2012

Tilinguería en el catolicismo aburguesado


LA MORAL DEL EXITO Y LA TILINGUERÍA ESPIRITUAL
COMO PROBLEMAS DEL CATOLICISMO ARGENTINO

por Xavier de Bouillon


El medio pelo en la sociedad argentina

¡Lea la continuación de este artículo AQUÍ!


La sobrevaloración del éxito (profesional, social, "apostólico") es un mal arraigado en el catolicismo aburguesado de todo el planeta, pero en nuestra Patria tiene el agravante de que cierta clase dirigente sedicentemente "patricia" le ha dado un falso brillo (no así, en cambio, los núcleos de la verdadera aristocracia, católica y argentina).

Hoy, esta mentalidad, es uno de los elementos que caracterizan a ciertos sectores de la clase media ilustrada y de la clase alta, que suponen que un trabajo "exitoso", el prestigio "social", cierto "status" y un activismo desenfrenado son indispensables para recristianizar los ambientes intelectuales, profesionales, empresariales, etc...

En contrapartida, el que tiene un trabajo modesto, o la mujer que prefiere las tareas del hogar, el pobre que lo es por no haber podido crecer económicamente a pesar de sus esfuerzos, los que padecen enfermedades psíquicas que los tornan relativamente incapaces para "competir" en el mundo capitalista, los que no participan de ciertos círculos deportivos, sociales o culturales (de esos a los que, en ocasiones, se les aplica el refrán "no es oro todo lo que reluce"), los patriotas que se quedan voluntariamente en el país a pesar de prometedoras carreras profesionales en el extranjero, los que prefieren postergar "doctorados" si eso les impide estar más tiempo con sus hijos, o rezar como Dios manda...todos esos son vistos como "mediocres" por los cristianos inmersos en la "moral del éxito", en el "reino de la cantidad" y en el "calvinismo católico". 

En criollo eso se llamaría "tilinguería espiritual", fenómeno sociológico que - con supuestos heterodoxos dada su falta de formación filosófica - retrató Arturo Jauretche en su clásico "El medio pelo en la sociedad argentina"

San Josemaría Escrivá – contra lo que puede suponerse - también advirtió frente a esta "falsificación" de la verdadera búsqueda de la santidad en la vida ordinaria, en numerosos textos publicados o en su predicación oral…

Varios “próceres” de nuestra historia, como Alberdi, son referencia obligada, en la genealogía intelectual de este problema en nuestra Patria. Pero eso es un tema para otra nota…



22 comentarios:

Anónimo dijo...

me gustaría que nombre algun ejemplo de "los núcleos de la verdadera aristocracia, católica y argentina" dado que por nuestras leyes no hay títulos nobiliarios en la Argentina y quienes se creen tales "aristocratas" en nuesto país son justamente aquellos de los sectores "patricios" de la oligarquía agroganadera y sus emulos tilingos sobre quienes alude la nota y que bien caracterizó Jauretche como se ha señalado. Yo no conozco nadie que acá se haya ganado la "nobleza" en el campo de batalla como lo mandan los principios de la aristocracia guerrera europea con la unica excepción de los soldados y oficiales de las FFAA que combatieron en Malvinas y que no han sido reconocidos como tales nobles por nadie hasta la fecha

Anónimo dijo...

Muy buen artículo sobre un mal -entre los católicos-, que pocos y nadie se atreven a abordar. Lo he visto y lo veo, no sólo en laicos católicos de clase media, sino también en sacerdotes, en instituciones católicas, en grupos y círculos católicos, y en el apostolado que se realiza. Lo atribuyo a un prolongado proceso sociológico, económico y cultural que se dió a los largo de siglos que amalgamó el voluntarismo que heredamos del barroquismo español que nos conquista del siglo XVI, el mercantilismo marrano del XVII y XVIII, y el liberalismo burgués del siglo XIX.
No lo ví o no lo noté tanto en el catolicismo de otros pueblos iberoamericanos, ni europeos.
Y francamente tampoco yo advierto hoy día -cual el comentarista anterior-, verdadera aristocracia católica y argentina, como clase -aun reducida o pequeña-, pues los casos individuales que pudieran mencionarse de nobleza y heroicidad, no bastan para conformar una aristocracia. Creo que nuestro patriciado se acabó en 1852 con el destierro del gran varón que fue Don Juan Manuel. Los demás posteriores que pudieran enlistarse son casos puntuales.

Alberto

Ricardo dijo...

Tilingos mediopelo los hay en todos los sectores de la sociedad y los ha habido en todas las épocas y los habrá.
Creo que la solución al problema de la re-evangelización de la sociedad ex-cristiana -problema acuciante si los hay- no pasa por mirar a los tilingos, sino por seguir a los santos.
Y para eso hay que saber reconocerlos y saber reconocerles la santidad que tienen. Humildemente.
Sin embargo hay algunos que, cuando aparece un cristiano ejemplar, un arquetipo viviente, que muestra y demuestra santidad, poca o mucha, se complacen, como quien busca pelos en la leche, de señalar que lo bueno que tienen... podría ser mejor!
Y se quedan tan panchos.
¿No es eso, acaso, una forma de tilinguería?
Y no quiero mencionar a la envidia.. pero bueno, ya al mencioné.

Memoria dijo...

En cuanto al éxito, es una razón que se exige por parte de estos tilingos. Pero no estoy de acuerdo con respecto al "activismo desenfrenado". Por el contrario, ese "activismo" es mal visto, se adjudica a "mediocres" o "marginales", o "mentes fanáticas". Al "activista", quizá lleno de celo apostólico sano se le margina por parte de estos tilingos. Ellos quieren siempre un discurso medido, sobrio, equilibrado... Y cuando se alza la voz se apartan como si el vociferante fuera la lepra. Gustan de sotanas, latines y servicio doméstico, pero a la hora de jugarse prefieren la "sobriedad" del "conservadurismo"...

Xavier de Bouillon dijo...

Cuando hablo de aristocracia católica y argentina me refiero a familias que portan legítimamente apellidos otrora nobles, rinden culto a sus antepasados, buscan vivir de un modo cristiano,educan en la Fe y en el patriotismo a sus hijos, se ocupan y preocupan por los pobres, no alardean de su linaje, etc., y a lo núcleos descendientes de la inmigración que se fueron asimilando a esas pautas culturales y religiosas. Estos últimos, al revés del medio pelo, en vez de imitar lo superficial y lo extranjerizante de buena parte de las clases altas, lo hicieron con las virtudes, el tono humano y el catolicismo que la minoría realmente aristocrática de la clase alta ha sabido conservar. No abundan, pero los hay. Por lo mismo que la nobleza no existe desde principios del siglo XIX en el Río de la Plata, yo hablé de patriciado y de aristocracia, no de nobleza. Fueron aristócratas, en alguno de los dos sentidos, personas como Gustavo Martínez Zuviría, Carlos Ibarguren, Carlos Sacheri o Jordán B. Genta. O el recientemente fallecido Coronel Ernesto Day Linares

Xavier de Bouillon dijo...

Ah, y de esos ejemplos que puse, conozco hijos, nietos, sobrinos y un largo etcétera, todos los cuales conservan las buenas tradiciones familiares...De todos modos, el artículo apunta a otro tema. Esa aclaración la hice porque me parecía de justicia y para no caer en generalizaciones, que es uno de los problemas - aunque no el mayor - que tiene el libro de Jauretche. El clasismo, de arriba o de abajo, de izquierda o de derecha, es siempre un atentado al bien común y a la dignidad de la persona humana. Naturalmente, quienes más recibieron, serán juzgados con mayor severidad...

Xavier de Bouillon

Memoria dijo...

Claro que el clasismo es una patraña indefendible, provenga de donde provenga. El problema creo que estriba en las "cuatro paredes": educo a mi prole en nobles virtudes, en ideales, en costumbres, en cultura, etc. Pero siempre para que las conserven entre las cuatro paredes de la casa. En la universidad, en la parroquia, en el trabajo, todo "bajo perfil", o a lo sumo una confesionalidad que no levante polvareda. Eso sí, a la hora del testimonio, esos aristócratas de las "cuatro paredes" desaparecen tras el humo...

NAVIS dijo...

Estimados, les pido de corazón sacar el "Católica" del nombre de la Web. Siembren cizaña con otro nombre, les paso alguna idea http://www.fercam.com.ar/?gclid=CLWEv4Pb07ECFQWxnQodKn8A1A

Gracias

Página Católica dijo...

Navis:
Gracias al link que mandaste, por el que demuestras algún sentido del humor al recomendarnos una sembradora para que repartamos más eficazmente nuestra "cizaña", te has salvado de obtener el grado de NABO Mayor con el que íbamos a homenajearte.
Sería bueno que recuperaras ahora, avisando en dónde está la cizaña del artículo de Xavier.
Saludos.

Xavier de Bouillon dijo...

Estimado Memoria:

A denunciar eso apunta en parte la nota. Pero esas personas de las que Ud. habla no son aristócratas (en el sentido griego del término). Ni siquiera burgueses, que tampoco es una mala palabra. Son, tal vez sin quererlo, "aburguesados", individuos que creen que todo se reduce a la defensa de su familia y de la religión, tal como ellos la entienden. Se han olvidado, por caso, que la misión de los laicos es la instauración cristiana completa del orden temporal, lo que implica recristianizar además de las familias, las profesiones, la cultura, la economía, la patria, etc...

Xavier de Bouillon

Anónimo dijo...

Los odiadores de la "oligarquía-agroganadera" vayan a la botella al mar, correo del lector(18-07) con este título:UN CAPÍTULO TRISTE DEL DRAMA NACIONAL, carta de Javier Juarez relatando su caso y una introducción y depongan su odio.

Anónimo dijo...

Un eminente escritor rumano dejó dicho que la envidia más persistente, es la que llama "envida nostálgica", que es la de quien sin talento, méritos o facultades para llegar a ser lo que envidia, lo denosta por pura admiración... Lo que diría alguna de nuestras primeras plumas (agro-ganaderas...) "el homenaje que el vicio rinde a la virtud", que es querer parecérsele sin poder acercársele, siquiera.
De eso está hecho el odio anti "agroganadero" argentino, de prístino cuño marxista y arboladura peroniana. Lo cierto es que, como recordaba el P. Castellani, es una clase "social" (no política, por cierto) dotada de gran dinamismo, es decir, intercambio con otras capas del cuerpo social, pero que mantiene hasta cierto punto una identidad argentina que nadie más puede reclamar, precisamente por tener lo que los españoles denominan "solera", son "afincados" a la tierra, decía el padre Castellani, condición que hace emerger a la fuerza cierta identificación con el entorno que no tienen las clases puramente urbanas.
En todo caso, el sector "agroganadero" es lo más argentino que nos va quedando, mientras nos quede. No conforman una nobleza propiamente dicha porque no lo admite nuestra miope ley igualitaria y ramplona. Pero sí un grupo social con distintivos propios, fácilmente transferibles y relativamente admirables. Y además y entre nosotros, generalmente católicos sinceros.
En todas las luchas importantes por la Patria auténtica, hay muchos individuos de esta procedencia. No son como Ud. cree, amigo "Memoria", puramente "ad intra" en sus convicciones, bien al contrario, puede Ud. contar gran número de ellos en toda gran hazaña nacional.
¿Quiere un ejemplo que va a darle rabia?
El nombre "Alvaro Alsogaray" figura entre los principales héroes de la Vuelta de Obligado, pero no veo Kírneres ni Perones ni Ménemes ni de la Rúas.
Rabia o no, el ejemplo es real.
Así que, "a la hora de jugarse", ¿quién lo hará primero y mejor? El que más pierde si pierde, claro está. El que no es "agroganadero" no pierde nada, o poco, porque lo que perezca, lo reconstruirá en otra parte, si puede y lo dejan. En cambio el "agroganadero" habrá perdido todo.
Finis

Xavier de Bouillon dijo...

Estimado anónimo:

Coincido casi en su totalidad con su comentario. Habría empero que distinguir entre aristocracia y oligarquía, pues uno de los males de la Argentina fue la corrupción de parte de aquella y su aburguesamiento. Y a falta de aristocracia legítima, vino como reacción el populismo. Oligarquía y populismo que se disputaron el poder y enrarecieron la conocordia social durante casi un siglo en la Argentina, pero que se dieron de la mano, curiosamente, con la aparición del menemismo. Ahora vino la reacción populista de izquierda con los K, y el "medio pelo", que intuye que hace falta cierta categoría humana, determinada formación, una cuidada distinción y mucha prudencia en los gobernantes, tiende a creer que la solución "paqueta" puede ser Macri o Binner...Hay que agregar que muchos argentinos, descendientes de la inmigración, adquirieron las virtudes humanas y cristianas que hacen, no ya a un aristócrata, sino a un verdadero noble, en el sentido Castellani daba a ese término. Él mismo era un ejemplo de ello, lo mismo que Genta, Caponnetto o Giachino. En el mismo radicalismo y en el peronismo no faltaron quienes hicieran la defensa de las legítimas aristocracias sociales, no sólo contra el populismo de sus propios partidos sino contra el igualitarismo generalizado también entre conservadores y liberales. Recuerdo ahora el caso de ese viejo criollo que fuera Don Ricardo Caballero (cordobés, "afincao" en Rosario), en el caso de la UCR, o el de Vicente D. Sierra en el peronismo. Sobre la mentalidad extanjerizante y liberal de cierto patriciado (no de toda la clase alta más o menos vinculada al campo) escribieron con buen criterio los hermanos Irazusta, Ernesto Palacio, Leonardo Castellani o el recientemente fallecido Marcelo Sánchez Sorondo. Pero tal vez haya sido Castellani el más agudo de todos, con esa capacidad de "distinguir" que es propia de personas...distinguidas...

Xavier de Bouillon

Xavier de Bouillon dijo...

"...¿ Y que es ser noble? -dijo Sancho-
- Dificil es de definir, señor. Eso se siente y no se dice.
Es un hombre de corazón...
Es un hombre que tiene alma para sí y para otros.
Son los nacidos para mandar.
Son los capaces de castigarse y castigar.
Son los que con su conducta han puesto un estilo.
Son los que no piden libertad sino jerarquia.
Son los que se ponen leyes y las cumplen.
Son los capaces de obedecer, de refrenarse y de ver.
Son los que odian la pringue rebañega.
Son los que que sienten el honor como la vida.
Son los que por poseerse pueden darse.
Son los que saben cada instante las cosas por las cuales se debe morir.
Son los capaces de dar cosas que nadie obliga y de abstenerse de cosas que nadie prohibe."

Leonardo Castellani

Xavier de Bouillon dijo...

ARISTOCRACIA Y OLIGARQUÍA EN ALBERTO EZCURRA MEDRANO

"Nunca pude ser conservador, como parecería destinado por mi nacimiento, porque el conservadorismo, en nuestro país, se proclama liberal y el liberalismo es una herejía, y en nuestro país, con frecuencia, una traición. No es de la esencia del conservadorismo ser liberal, ni del liberalismo ser traidor, pero, en nuestro país, se han dado esas coincidencias, que soy el primero en lamentar (…)

Tampoco pude ser conservador porque he visto siempre en el conservadorismo, y sobre todo en los conservadores, demasiado espíritu de clase, demasiada defensa de intereses, los he visto demasiado conserva duros, como les decían en España. Y yo, aunque personal y familiarmente aristócrata, como ciudadano argentino antepuse siempre los intereses del país a los míos propios. ¿Quijotismo político? No. Verdadera aristocracia, que es la que tiene el sentido de servir al bien común. La que mira primero por sí misma se transforma automáticamente en oligarquía" (Memorias, inéditas, Archivo de la Familia Ezcurra Uriburu)

Xavier de Bouillon dijo...

CASTELLANI, LA ARISTOCRACIA Y LOS MERCADERES

“Yo no sé que va a pasar con el resto de la aristocracia que nos queda. Es decir, yo no sé que va a ocurrir con el predominio de las facultades superiores sobre las inferiores que es lo que configura al aristócrata, donde irá a refugiarse lo que queda de esta aristocracia; porque la aristocracia es como un don de Dios, que siempre habrá de surgir; lo que no sé es dónde irá a refugiarse.
Los grupos de aristócratas están hostigados por lo que llaman la rebelión de las masas, es decir, por esa especie de epidemia de plebeyismo, esta contaminación y propagación que lo va invadiendo todo sin que se la pueda parar y que tiene a su orden los instrumentos de decisión y destrucción más grandes que haya tenido la historia del mundo, proporcionados por la técnica moderna, entregada al servicio del plebeyismo, de lo bastardo, de lo común, de lo ordinario, y de lo feo. Es como la vulgar caída en manos de una civilización comercial y logrera. El comerciante o mercader no es noble, sino por casualidad, pero de suyo no es noble. Siempre se han distinguido, los nobles de los mercaderes. El fin del mercader es ganar dinero y este fin -el "lucro intangible"-, es poco noble, porque d lucro no tiene límites. Todas las cosas naturales tienen límites y son perfectas o tienden a la perfección cuando se conforman a su propia naturaleza; y el lucro por sí solo no se limita, y si no lo limitan desde afuera o desde arriba tiende a crecer enormemente, como un abrojal. Por eso siempre el mercader ha estado sometido a una clase superior que, porque los tenía, le imponía sus propios límites. El guerrero, por ejemplo, tenía una moral condicionada a su estado y se podía en consecuencia imponer estos límites. Pero ahora ocurre que el mercader es el que está blandiendo la espada del guerrero; está por encima de todo. El dinero lo dirime todo y el mercader por oficio está destinado al dinero. El mercader lo único que hace es cambiar las cosas, no crea nada. No se trata de que sea o no útil o inútil; humanamente es necesario. Los aristócratas de nacimiento, o los que se han hecho aristócratas por sus virtudes o por sus sabidurías en este mar de plebeyismo que se ha desencadenado en el mundo actual, suponen una vida de sacrificio, una vida heroica, una vida de triunfo sobre las propias pasiones; por eso en la Edad Media era tan considerado un sabio como un guerrero.” (Leonardo Castellani)

NAVIS dijo...

PAGINA CATÒLICA: la cizaña está en el tipo de artìculos que difunden, que equivocadamente creen tener el deber de decir o denunciar.

"Si no puedes alabar, cállate"

Una pàgina católica debería tratar de conquistar almas, de difundir la caridad, la verdad y el compromiso de ser un Soldado de Cristo.

No sembrar la discordia, los odios, no señalar con el dedo hechos, que pueden ser reales, pero no colaboran en nada.

El grado cizañero de las discusiones deberìa ser elevado. Y el sólo hecho de discutir con un Nabo Mayor como yo demuestra en el nivel donde estàn parados.


Página Católica dijo...

Caro Navis:
Ya se va viendo la hilacha. Sos del Opus o de sus cercanías, pues pocos fuera de la Obra conocen el consejo de San Josemaría: "Si no puedes alabar, cállate".
Los miembros del Opus tienen terminantemente prohibido criticar a la Jerarquía (algo no escrito pero real según nos han dicho). Así que algunos artículos de este blog te pueden escandalizar.
Pero no dejan por eso de ser necesarios.

La Iglesia está infiltrada por el enemigo, no sé si sabías, y el deber de los católicos es combatirlos allí donde estén.
Por medios lícitos y proporcionados, por supuesto, como por ejemplo, decir la verdad.

La cizaña la siembra el enemigo y aquí sólo advertimos para evitar que alguien se intoxique comiéndola por trigo.

Duele la realidad, querido Navis, pero es así. La decadencia espantosa de la Iglesia en los últimos años, no se puede entender sin el concurso de la Jerarquía.

No obstante, trataremos de moderarnos más todavía para no herir almas sensibles como la tuya.

Dios te bendiga.

Carmelo dijo...

Página "católica": no es una buena manera la de etiquetar, es una forma de atacar cuando a uno se le acaban los argumentos. Alma sensible debemos ser todos, es la verdad, pero no me preocupan los pecadores y herejes que siempre hubo, sino los que se creen salvadores de la Iglesia.

Acaso la Iglesia está en sus manos? Acaso La Iglesia fundada por Nuestro Señor Jesucristo no es Nuestra Salvadora?

Han estudiado el pasado de la Iglesia? Acaso no hubo un obispo, apóstol que traicionó al mismo Jesús?
Acaso no hubo Papas con hijos? Acaso no hubo en Concilios anteriores, obispos vendiendo información, obispos falsificando documentos en favor de emperadores, príncipes?

Lo increíble es cómo el Santo Espíritu hace Su Voluntad con estas miserias humanas y la barca toma su rumbo.

NAVIS dijo...

Siento desilusionar a Página Católica, pero no pertenezco al Opus Dei.

Coincido con lo que el señor Carmelo nos señala.

Quedaré rezando por ustedes, y hablando en serio planteo: saquen la palabra "católica", si están en desacuerdo explícito con nuestros últimos 2 Papas, qué sentido tiene seguir llamándose así? (por no decir todos los Papas)

Página Católica dijo...

Navis: no sé de dónde sacas que estamos en desacuerdo con el Papa o con dos o todos los Papas.

Además se pude disentir del Papa en materia que no sea de fe y de moral; aunque en general sea conveniente no hacerlo públicamente.

Somos católicos, no papólatras (lo cual tampoco es el Papa).

Lo de moderar el lenguaje para no herir a las almas sensibles, lo dije sinceramente.

Saludos y gracias por tus oraciones.

Página Católica dijo...

Carmelo:

Estamos de acuerdo, no sé por qué se enoja.
Las fuerzas del Infierno no prevalecerán contra la Iglesia, en virtud de la promesa de su Divino Fundador.
Pero eso no quiere decir que haya que permanecer inmóvil cuando nos damos cuenta de que algo anda mal. Para eso está la corrección fraterna en sus diversos grados.

Desde este medio de comunicación hacemos lo que podemos y de la manera que nos es posible.

Lo de sensible, lo dije sinceramente. Hay noticias que pueden escandalizar a los fieles que estén desprevenidos.

Saludos y siga visitando el Blog.