En la Basílica de Flores, que hoy cumple 128 años:
Todo indica que se han vendido ocultamente
las Coronas Pontificias del Santo Patriarca y del Niño
(Segunda Parte)
Antes de iniciar la lectura de este artículo,
recomendamos leer su primera parte: ¿Lo sabe el Sr. Cardenal?
El atrio del templo de San José, a la vera del antiguo Camino Real (actual Av. Rivadavia 6950), fue testigo privilegiado de la historia rioplatense.
Sólo a modo de ejemplo, entre los muchos que se podrían citar: el 24 de Enero de 1812, el general Dr. Manuel Belgrado, quien vistió a nuestra bandera con los colores de la Inmaculada Concepción, al dirigirse hacia el Norte a la cabeza del Ejército del mismo nombre, detuvo su marcha para orar y luego pasar la noche en las cercanías.
En Diciembre de 1829, la caravana que traía los restos mortales de Manuel Dorrego, Gobernador católico de la Provincia de Buenos Aires, depuesto e inicuamente fusilado por mandato de las logias un año atrás, se detuvo en Flores; para que entre los muros de la primitiva iglesia resonara la solemne misa de Requiem por el alma de quien había sido vecino del nuevo pueblo.
Años depués, en 1836, el recientemente inaugurado segundo templo de San José vio a otra comitiva detenerse a sus puertas. Era el cortejo fúnebre de Juan Facundo Quiroga, aquel valiente que, habiendo combatido la impiedad del liberalismo jacobino bajo el lema "Religión o Muerte", fue abatido por las balas de sus sicarios en Barranca Yaco.
Pero mientras la historia pasaba a las puertas de la iglesia de San José, el pueblo de Flores crecía no solamente en población sino también en riqueza. Por eso, hacia 1878, el templo quedó chico y desentonaba con las vistosas y opulentas "casas quintas" de los alrededores, algunas de las cuales se convirtieron más tarde en verdaderas mansiones. Los vecinos quizá hayan sentido la vergüenza señalada por don Juan Manuel y decidieron comenzar la costosa tarea de reemplazarlo.
De ese esfuerzo resultó la imponente Iglesia actual inaugurada el 18 de Febrero de 1883, agregada a la Basílica de San Pedro con todas sus indulgencias y privilegios en 1911, elevada por San Pío X al rango de Basílica menor en 1912 y consagrada al Sagrado Corazón de Jesús en 1916.
Al cumplirse en 1956 los 150 años de la parroquia, tanto la imagen de San José, que preside el Altar Mayor de la Basílica, como la del Niño que lleva en brazos, recibieron la coronación pontificia por mandato del Siervo de Dios Pío XII, de manos del legado papal, el entonces Cardenal Arzobispo de Buenos Aires Dr. Santiago Luis Copello.

Las imágenes del Altar Mayor con las Coronas Pontificias.
Con el paso del tiempo y la llegada de las “ventajas” de la modernidad: la falta de educación, de conciencia rectamente formada (es decir de catecismo) y su correlato el desenfreno delincuencial, estas coronas, piezas de singular belleza, fueron depositadas en la caja fuerte de un banco (Citibank NA), según nos informan fuentes confiables. Eran expuestas únicamente en los días de gran solemnidad.
Quizá por eso, y según las mismas fuentes, el anterior párroco padre Martín Bustamante haya pensado en darles un "mejor" destino que el estar encerradas y, a tal efecto, las habría retirado del banco con el consentimiento del entonces obispo Vicario de Flores Mons. Guillermo Rodríguez Melgarejo (hoy Obispo de San Martín), para venderlas ocultamente hacia el final de su curato.
Es verdad que los anales de la Iglesia Católica registran la venta de algún bien precioso en situaciones muy extraordinarias, lo cual no se ha dado en Buenos Aires en los últimos tiempos. Pero si de algo tan urgente y necesario se trataba: ¿No debió consultar al menos con la feligresía? Porque a lo mejor los fieles, viendo que San José y el Divino Niño se iban a quedar sin corona, seguían el ejemplo de sus mayores y ponían la plata que faltaba para sufragar cualquier necesidad imperiosa de que se tratara.
Es verdad que los anales de la Iglesia Católica registran la venta de algún bien precioso en situaciones muy extraordinarias, lo cual no se ha dado en Buenos Aires en los últimos tiempos. Pero si de algo tan urgente y necesario se trataba: ¿No debió consultar al menos con la feligresía? Porque a lo mejor los fieles, viendo que San José y el Divino Niño se iban a quedar sin corona, seguían el ejemplo de sus mayores y ponían la plata que faltaba para sufragar cualquier necesidad imperiosa de que se tratara.
Nos informan también que el actual párroco, enterado de la situación al recibirse del curato, hizo labrar un acta ante escribano público para deslindar responsabilidades. Luego habría buscado al joyero que compró las coronas a través de la persona que hizo de nexo entre éste y el padre Bustamante, pero llegó tarde. Ya habían sido desmontadas y sólo se disponía de algunos de los aros de sujeción. Dicen también que el padre Gabriel Marronetti, vendiendo un valioso cuadro de su propiedad, habría mandado reconstruirlas con materiales económicos bañados en oro.
Dada la gravedad del caso, e intentando confirmar o desmentir la noticia, en Septiembre del año anterior le enviamos un correo electrónico al cura párroco sin que hayamos recibido respuesta hasta el momento. Lo cual no es buena señal, sino todo lo contrario.
Por eso el Cardenal Bergoglio, que es el responsable último de todo lo que pasa en su Arquidiócesis, debería mandar a investigar este asunto, si es que aún no lo ha hecho, y luego dar a conocer las conclusiones.
Para que los fieles de San José, en el supuesto de que sea confirmada la noticia (como todo indica hasta el momento), dejen de vivir en el engaño y sepan que ya no existen las coronas de Pío XII.
Mientras tanto, nos ponemos a su disposición para cualquier aclaración que desee hacer por este medio.
Si alguno de nuestros lectores quisiera comunicarse con el Cura Párroco de la Basílica, Sr. Presbítero Gabriel Marronetti, copiamos abajo sus señas:
Por favor, deje sus comentarios al final de la entrada.
Muchas gracias.
Imágenes de la Basílica de San José
Altar Mayor

Dejado del centro de la cúpula








7 comentarios:
Por favor deje su comentario, muchas gracias.
De confirmarse esta lamentable e increíble noticia, estaríamos ante un saqueo perpetrado por quien tenía encomendada la guarda de esos preciosos bienes. Saqueo de guante blanco, pero no por ello menos saqueo. ¿Podría llamarse a esto traición y/o sacrilegio?
En otro orden, creo que fue un error guardar las coronas en la caja fuerte. Con un buen blindex y reforzando la estructura, más alarmas, bastaba para dar suficiente seguridad. Es un contrasentido cuidar un pedazo de metal dejando sin seguridad al Ssmo., infinitamente más valioso.
Allí donde tenéis vuestro tesoro, allí tenéis vuestro corazón.
Por muchos años, como simple feligrés, asistí a las misas oficiadas por el P. Bustamante, a quien tengo por un cura probo. Sin embargo, la experiencia de los años vividos me ha enseñado a no creer en nadie en este mundo. Ojalá que este asunto se investigue y salga a la luz la verdad. Fernando
Señores, lo dicho en el comentario de la primera parte deja bien claro que el joyero apareció y los sujetadores era lo único que conservaba. Sepan que se desmontaron piedras de valor y todo fue a la venta!!! Marronetti quiso rescatar y no pudo hacer nada. ERA TARDE. Por si entran al templo las coronas que ven son el duplicado falso que siempre se confeccionan mientras las auténticas se reservan en caja de seguridad por el valor metálico que conllevan. Sepan que en 1956 era imposible meter blindex u otro sistema de seguridad y por eso se depositan en Bancos. Pero aquí más que el valor metálico hay un valor afectivo, un homenaje parroquial al Santo. El Padre Auletta colectó alhajas de toda la comunidad que las dió de buen grado, y luego con colectas y bonos junto el dinero para la mano de obra. El acto fue el 28 de octubre de 1956, y fueron coronados el Niño Jesús y San José por manos del legado pontificio CArdenal Copello en nombre del Papa Pio XII. Abundante material fotográfico hay en el diario La Prensa de esa época.
Bustamante se rió durante 13 años de toda la feligresía y pisoteó a sus curas vicarios. Se apoyó en el padrinazgo de Rodríguez Melgarejo, y generó un ghetto de seguidores que van donde a él lo trasladan. Será todo lo íntegro que se quiera, pero en cuanto a lo material vivió pechando o mandando a pechar a cuanto feligrés tenía dinero para las obras "de los pobres" que él no atendía, si no que hacía atender por otros. No se engañen, a los pobres de mal olor los alejaba para que en Cáritas o en la secretaría los atendieran los empleados o los voluntarios. Y los de seguridad tenían siempre un desodorante de ambientes listo para rociar cuando los pobres se iban. No lo duden!! El barrio norte del cual procede lo lleva bien incorporado.
El despojo de las coronas es nada más y nada menos que un "cobrarse" lo que él hizo, y dañarnos a todos en lo más hondo del sentimiento. Es un decir me voy, me sacan pero miren cómo me lo cobro. No es otra la finalidad. Nuestro tesoro después de Jesús y María, es el patrono de la parroquia al que veneraron nuestros padres y los santos curas que por aquí pasaron. Un Mons. Figueroa, un Mons. Auletta, un Artese, un De Bony, fueron señores curas que levantaron y trabajaron este rincón de Buenos aires con alma y vida. Aún hoy vivimos de lo que ellos sembraron y nos dejaron en lo material y espiritual. Qué lástima que Bustamante no descubrió que la Iglesia y el mundo no empiezan ni terminan con él. Gracias.
Al Sr.Fernando le pregunto: Decir bien la misa, es ser un cura "probo". Qué probidad es eso? Al sucesor no tuvieron que echarlo de emergencia de San Pablo Apóstol. El vino porque lo nombraron de urgencia para trasladar al otro, (que ni siquiera) duró donde fué y al Padre Marronetti le cayò el muro encima, porque no sólo se vendieron las coronas sino que quedó la Parroquia sin un peso para afrontar los gastos más elementales. Además, el "cura probo", se encarga de enviar a sus adláteres a difamar al Padre Marronetti, a quien bien le podría se aplicado el Evangelio del domingo pasado. Porque si hay alguien que puso y pone la otra mejilla es él. Un hombre servidor de Dios, de bajo perfil pero de honda Fé. Humilde, cosa de la que no puede ufanarse su antecesor a quien un feligrés especial, en el día en que se despidió "con todos los honores y de urgencia" lo mencionó (creo que 35 veces por lo menos y desde el ambón) como Abba Padre, calificativo que sólo se aplica a Dios Nuestro Señor, si no estoy en un error. Monseñor Poli, presente, se notó medio contrariado. Desearía que ésto no quede sólo en una inquisición de datos y se llegue al fondo de la cuestión. Y que el Sr. Bustamante, por favor, no envíe más "lleva y trae" y no haga difamar más a nuestro Párroco y lo dejen trabajar en paz.
esta equivocado con respecto al p. Marronetti: no tiene culpar en lo de la corana, pero de humilde y bueno y honda fe, no tiene nada.
Se deja llenar la cabeza por las viejas que lo rodean, se esconde para evitar chismes pero ya los oyo y los creyo, los repitio el mismo y hay testigos, y escima s ecree (como ud mismo dice) que Bustamante lo "persigue". Para que? Acaso es importante? Co que finalidad haria eso? Si a esto le agrega la actitud frente a ciertos feligrese y el nuevo romance que s e le adjudica con una rubia italiana, bueno, estamos en el horno...Propongo que recemos, que no calumniemos, que dejemos el chisme y que trabajemos para Dios.
San Jose lo necesita mucho.
se equivoca: Marronetti es un buen tipo, solo que no supo distinguir entre lacayos y colaboradres, entre afecto sano y amor erotizado, entre labor desineresada y ayuda figureteada...asi le fue. Sus culpas pasadas parecen presionarlo eternamente, pero no se puede purgar toda la vida: ahora hay que dejar que se redima, que de marcha atras en algunas actitudes erradas,que recomponga su imagen, que saque adelante una iglesia que necesita mas que una pintada:necesita amor pastoral, union fraterna y espiritualidad genuina.
Pero, y lo de la cona, como queda?
C.S.
Publicar un comentario en la entrada