viernes, 18 de enero de 2013

Monición para el Tiempo Ordinario


Monición para el comienzo del
Tiempo Durante el Año

(Audio: 02' 26")



La Fiesta del Bautismo del Señor celebrada el domingo pasado, siguiente a la Solemnidad de la Epifanía, clausuró el tiempo de Navidad y, simultáneamente, dio inicio al período conocido como Tiempo Ordinario o Tiempo Durante el Año. Por eso hoy es el II Domingo de este Período. Tiempo en el cual no se celebrará ningún aspecto particular del misterio de Cristo, sino que está destinado a ese mismo misterio en su plenitud.

Antes de la reforma litúrgica del Vaticano II, este tiempo se dividía en dos partes denominadas Tiempo después de Epifanía y Tiempo después de Pentecostés, respectivamente.

Los domingos de Epifanía y de Pentecostés tenían su propia numeración sucesiva, independientemente de la totalidad de la serie. Así, se llamaban II Domingo de Epifanía, III Domingo, etc., hasta llegar al Miércoles de Ceniza, comienzo de la Cuaresma.
Finalizado el Tiempo Pascual, luego de Pentecostés, la numeración comenzaba de nuevo, I Domingo de Pentecostés, II Domingo de Pentecostés, etc.
Hoy estos períodos han sido unidos en una sola serie bajo el mismo nombre de Tiempo Ordinario; por eso, luego de ser interrumpida por la Cuaresma, la numeración continuará después de Pentecostés.

El hecho de que el Tiempo ordinario proceda a continuación de la fiesta del Bautismo del Señor, permite apreciar el valor que tiene para la liturgia el desarrollo progresivo, episodio tras episodio, de la entera vida histórica de Jesús siguiendo la narración de los Evangelios.

El Papa Pablo VI, en el Motu Proprio Mysterii Pachalis escribió el 14 de Febrero de 1969: "La celebración del misterio pascual tiene la máxima importancia en el culto cristiano y se explicita a lo largo de los días, las semanas y el curso de todo el año".
Los ornamentos para este Tiempo son de color verde.

Monición para el comienzo del Tiempo Ordinario




En la Ilustración: "La Santa Cena" (siglo XIV), fresco que decora la cúpula de la Basílica del Monasterio de San Simón en el monte Athos.