domingo, 27 de marzo de 2011

Algo está cambiando en Buenos Aires


Latín e incienso en la Catedral Metropolitana

Por Benjamín Benavídez



Como había sido anunciado, el 25 de Marzo pasado, Solemnidad de la Anunciación y Día del Niño por nacer, el Arzobispo de Buenos Aires celebró la santa Misa en su catedral para pedir por la intangibilidad de los no nacidos.

Los medios católicos y profanos han comentado ya la homilía del Señor Cardenal, poco pues se puede agregar; sobre todo en esta entrada dirigida a resaltar otro aspecto de la celebración: el litúrgico.

Ya desde el comienzo, las notas del Ave María de Haendell entonadas con el acompañamiento del imponente órgano del templo, indicaron que la Solemnidad de la Anunciación del Señor seria celebrada, valga la redundancia, solemnemente.
Siguiendo lo previsto, la exquisita fragancia del incienso acompañó al Santísimo cuando era elevado durante la Consagración; mientras el resto del repertorio hizo honor al digno comienzo: durante la Sagrada Comunión, que muchos recibieron de rodillas, se pudo oír el Panis Angélicus y el Cantate Dómino.

Finalizada la santa Misa, al incensarse el Santísimo colocado en reluciente custodia sobre el Altar, las notas del himno eucarístico Ave Verum le hicieron homenaje.

Siguió el rezó del Santo Rosario en presencia del Augusto Sacramento, a cuyo final, se invitó a rezar a los fieles por las intenciones del Sumo Pontífice a fin de que pudieran ganar las indulgencias establecidas para el caso.

Y mientras las notas del Tantum Ergo modo Gregoriano se elevaban con máxima armonía, los fieles adoraban de rodillas al Divino Maestro, quizá suplicando que la Argentina sea librada de la peste perniciosísima del aborto.

Finalmente el Cuerpo del Señor, trazando en el aire el signo de la Cruz al tímido son de las campanillas, bendecía a los hincados fieles, por la mano del nuevo rector de la Catedral, padre Alejandro Russo, revestido con todos los ornamentos correspondientes (capa pluvial y paño humeral).

Seguidamente el celebrante los interpeló diciendo: "Panem de coelo praestitisti eis", a lo que no todos pudieron contestar "Omne delectamentum in se habentem". Cosa que cambiará, si se sigue el tiempo necesario para que los más jóvenes aprendan y los olvidados recuerden.

Luego llegó la sorpresa mayor de la jornada, el celebrante dijo la oración conclusiva ¡EN LATÍN!:

Oremus: "Deus, qui nobis sub sacramento mirabili, passionis tuae memoriam reliquisti: tribue, quaesumus, ita nos corporis et sanguinis tui sacra mysteria venerari, ut redemptionis tuae fructum in nobis iugiter sentiamus. Qui vivis et regnas in saecula saeculorum". Amen

Oh Dios, que bajo la forma de este admirable Sacramento, nos dejaste el memorial de tu Pasión; danos la gracia de venerar de tal modo los sagrados misterios de tu Cuerpo y de tu Sangre, que experimentemos constantemente en nosotros el fruto de tu redención: Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amen.

Me pareció ver que la cúpula del templo se movía, no sé si habrá sido cierto, pero yo lo vi. Quizá sea la confusión producida por tanto Latín... ¡En la Catedral de Buenos Aires!

Y mientras el Santísimo dejaba la Custodia y era llevado hacia el Sagrario, las tradicionales letanías del Bendito sea Dios, Bendito sea su santo Nombre, llenaron las antiguas naves.

Me parece que algo está cambiando y en la buena dirección. Quizá, si el impulso dura, se pueda llegar incluso a la Misa Tridentina. ¡Dios lo permita!

Finalmente les dejo las intenciones que acompañaron a los Misterios Gloriosos del santo Rosario, para que los lectores las puedan rezar suplicando por la vida de los no nacidos:
  • Para que la cultura de la muerte no cubra con su manto de oscuridad, la luz de la cultura de la vida. Que a ejemplo de la Santísima Virgen María, conservemos nuestra identidad cristiana y digamos siempre sí a la vida que se inicia en el instante de la concepción.
  • Mientras contemplamos a la Virgen que corre a ayudar a su prima embarazada, preguntémonos si como comunidad apoyamos diariamente a las mujeres solas que se encuentran en este trance, dando testimonio y reconociendo que la vida es un don de Dios.
  • Al contemplar la Sagrada Familia de Nazaret, ante el nacimiento de Jesús, pidamos por la familia que afronta dificultades y que es gravemente lastimada, para que se mantenga firme en el cumplimiento del designio de Dios que la hizo santuario de vida.
  • Para que los gobernantes legislen teniendo presente el bien común y velen por los derechos basados en la verdad y la justicia; y para que en el mundo entero, especialmente en nuestra patria, se respete en todos los ámbitos la vida humana desde la concepción hasta la muerte natural.
  • Recemos por todos los niños del mundo, especialmente por los que están enfermos, por los que son abandonados, explotados o maltratados, por los que sufren las consecuencias de las guerras, por los que tienen hambre material y espiritual y por los que viven en la calle; pidiendo para ellos la bendición del Divino Niño Jesús.
Así sea, por la poderosa intercesión de la Santísima Virgen María, auxilio de los cristianos.

10 comentarios:

Mª Carmen dijo...

Bendito sea Dios.

Anónimo dijo...

¿O sea que lo más rescatable es que se cantó y rezó en latín, y no la oración por las víctimas del aborto? ¿Eso es lo único que sacaron de provecho? ¡¡¡que cortedad de miras!!!

Anónimo dijo...

Nadie dijo eso, estimado. Relea, por favor. Página Católica se concentró en el aspecto litúrgico. Y lo a claró desde el vamos.
Gocemos de la liturgia tradicional que, además enseñarnos la doctrina, es extraordinariamente bella.

Anónimo dijo...

Nadie dijo eso, estimado. Relea, por favor. Página Católica se concentró en el aspecto litúrgico. Y lo a claró desde el vamos.
Gocemos de la liturgia tradicional que, además enseñarnos la doctrina, es extraordinariamente bella.

Página Católica dijo...

En el artículo que publicamos, se dice que la santa Misa se celebraba para pedir por la vida de los no nacidos. Incluso se pide rezar por esa intención. Y eso es lo principal, el santo Sacrificio por el que se impreca que Dios nos libre del tremendo crimen del aborto. No hace falta recalcarlo más porque todos saben por qué se rezó la santa Misa.
Pero no crea que es poco importante celebrarla de cualquier modo. Porque la Liturgia es la oración pública de la Iglesia que el sacerdote realiza in persona Christi. De modo que el celebrante debe "vaciarse de sí" y dejar que la Iglesia y Cristo hablen por su boca y actúen por sus manos. Que es justamente todo lo contrario de lo que hacen muchos sacerdotes hoy día que parecen entrenados para actuar en un teatro. El latín, además de ser la lengua propia de la liturgia romana, impide toda improvisación. Por otro lado, la belleza de la música litúrgica daría lugar a una larga charla.
Gracias por opinar

†Crux-εEt-ΩGladius. dijo...

Mmmm, hace poco vi un extraño engendro: Altar orientado, rigurosos ornamentos tradicionales, sacras, velas, cáliz con velo y bolsa...etc.
Y en el púlpito una mujer cantando el Salmo Responsorial...
A todas luces era Misa Tradicional, pero resulto ser un abuso mas destinado a confundir.
Estamos tan acostumbrados a la irrespetuosa y sin fin creatividad de muchos sacerdotes, que basta nos pongan un poquito de humo, nos hablen en latín y nos canten gregoriano para que nos quedemos dormidos esperando que cambie el viento.
Las cosas se hacen o no se hacen. una prima mía siempre dice: ¿Como es la cosa?... una mujer o esta embarazada o no esta.No puede estar medio embarazada.

Susana y Juan dijo...

Nosotros estuvimos... Fue maravilloso gozar de una liturgia tan relegada... Bendito sea Dios.

Ricardo Prieto dijo...

Me alegro mucho por quienes fueron, por los porteños y por la Iglesia.
Quiera Dios que sea la primera señal de un cambio profundo, sincero y duradero.

Fernando Romero dijo...

Lo más importante es la celebración, y el tema del latín y la liturgia antigua pueden parecer secundarios. Pero los ornamentos sagrados, el incienso, la música sacra, predisponen la atención y el espíritu hacia los misterios sublimes que se celebran. Y el latín es una forma de hacer que la Iglesia sea universal. He "padecido" misas en otros países en su lengua vernácula, y no podía rezar junto a mis hermanos porque no conocía las oraciones en ese idioma. La Iglesia, que es UNA, SANTA, CATÓLICA y APOSTÓLICA, nos pide ese pequeño esfuerzo de aprender algo en latín, en aras de su universalidad.

Anónimo dijo...

yo estuve y me parecio muy lindo.. creo que la Misa Tridentina es lo q verdaderamente debe ser, ya por su liturgia como por todo en conjunto.. creo q es algo inmutable. Dios quiera q vuelva!