jueves, 9 de julio de 2009

Lo que no se ha dicho

Consejo sanitario a los comulgantes en la mano
(Según lo advertido por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires)

Luego de constatar que en la mayoría de las parroquias de Buenos Aires se ha dispuesto administrar la Sagrada Comunión exclusivamente en la mano de los fieles, de haber leído cartas de distintos obispados del país que establecen lo mismo, y teniendo en consideración lo advertido por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires (*); recordamos a los comulgantes en la mano (forzados o no) que los billetes y monedas que se depositan en la colecta pueden contaminar sus manos pocos minutos antes de la Comunión porque, como todos sabemos, el dinero es una de las cosas más sucias y potencialmente patógenas que nos rodean.
Por lo tanto, querido fiel que vas a comulgar en la mano como medida de higiene, te aconsejamos que:

NO DEPOSITES DINERO EN LA COLECTA DE LA SANTA MISA

Porque el remedio puede resultarte peor que la enfermedad.

(*) Sugerencia brindada por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires:
"Para evitar el contagio, no llevar las manos a la cara, ojos, nariz y boca, sin antes lavarlas; especialmente después de haber tocado estructuras como picaportes, barandas, columnas, mesas, asientos y billetes, entre otros."

La ilustración: Fragmento del óleo sobre lienzo "San Carlos Borromeo da la Comunión a los Apestados de Milán en 1576", de Tanzio da Varrallo, hacia 1616, que se conserva en la Coleggiata de los santos Gervasio y Protasio de Domodossola, Italia.

8 comentarios:

Gustavo Daniel D´Apice dijo...

Después de depositar mi colecta, froto mis manos con alcohol, que llevo en un pequeño frasquito, como debe hacerse en cualquier otra circunstancia del día.
El Señor nos bendiga.

Coronel Kurtz dijo...

Desde ya, secundo la iniciativa. Si no se puede comulgar como Dios manda (y la Santa Sede ha establecido como forma ordinaria), peguemos donde más les duele: en el bolsillo.

Anónimo dijo...

Cuando el artículo dice "Pero en lugar de volver a la tradición..." ¿a qué tradicion se está refiriendo? Supongo que a la tradicion que comienza en el siglo XI y no a la más antigua, la de Cristo...
La comunion en la mano no es una novedad. Sólo volveremos a hacerlo como los Apóstoles, los primeros discípulos y, casi por mil años, todos los cristianos. Era el modo común y normal de recibir la Eucaristía. En las Iglesias occidentales permaneció por lo menos hasta el siglo IX; en Oriente lo practican aún en nuestros días.
Los Concilios regionales empezaron a establecer esta práctica como normativa. Así en París en el año 829 y en Rouen, en el 878, hasta que este modo de hacerlo fue la norma común para recibir la Eucaristía por parte de los fieles.
Veamos ahora algunos testimonios de los Santos Padres a los que no podemos acusar de "modernistas":
En las Catequesis mistagógicas de san Cirilo, obispo de Jerusalén (313-386), que describe la comunión de los adultos bautizados en la noche de Pascua, quienes participan por primera vez de la Eucaristía:

"Cuando te acerques, no lo hagas con las manos extendidas, o los dedos separados, sino haz de tu mano izquierda un trono para la derecha, que ha de recibir al Rey, y luego con la palma de la mano, forma un recipiente, recibe el Cuerpo del Señor y di "Amén". En seguida santifica con todo cuidado tus ojos con el contacto del Sagrado Cuerpo y súmelo, pero ten cuidado de que no se te caiga nada: porque lo que tú pudieras perder es como si perdieras uno de tus miembros. Si te dieran unas limaduras de oro, ¿no las tomarías con el máximo cuidado, prestando atención a que no se te cayese ni se te perdiese nada? Y ¿no debes cuidar con mucho mayor esmero que no se te caiga ni una miga de lo que es más valioso que el oro y las piedras preciosas?"... (5, 21 ss.).

Una descripción análoga a la de san Cirilo nos trae Teodoro de Mopsuestia (ca 352-ca. 426):

"Cada uno de nosotros se acerca, con los ojos bajos y las dos manos extendidas. Con las manos extendidas se reconoce la grandeza de este don que está por recibir. Con la derecha extendida se recibe el Pan que es dado; pero debajo de la derecha pone la izquierda, revelando de este modo un gran respeto" (Homilía XVI)
Estos textos revelan siempre un gran respeto por la comunión.

La hostia consagrada no era puesta sobre la lengua; era difícil hacerlo así, dado que en aquel período, tanto en Oriente como en Occidente, se utilizaban para la Eucaristía los panes fermentados que los fieles habían traído para las ofrendas.

En relación a esta forma ritual nació el uso de lavarse las manos antes de participar en la Eucaristía. Esto se hacía en casa, o en las fuentes a la entrada de las iglesias. Las manos limpias, para recibir a Cristo, debían ser signo de un corazón puro y de un alma limpia de pecados. Y, como escribió en el siglo IV Juan Crisóstomo, no tiene sentido purificar con cuidado las manos que puedan tocar al Señor, si se deja manchada el alma que recibirá totalmente el Cuerpo del Señor. El que comulga debe tener las manos lavadas y el corazón purificado. (Cf. Homilía 3, 4 in Ef)
Al fin de cuentas, los que creen que mas defienden la tradición, menos en cuenta tienen a los orígenes, y consideran tradición a lo que en la Iglesia se realizó desde el siglo IX.
No pretendo discutir, sino animar a los que creen que saben algo, a que documenten un poco más sus afirmaciones, para no confundir a los simples fieles.
Si alguien es capaz de refutar con documentacion esta práctica de los primeros siglos de la Iglesia de dar la comunion en la mano, estoy dispuesto a escuchar.
Dios los bendiga.
dixitom@hotmail.com

Anónimo dijo...

1 No es seguro que en los primeros tiempos de la Iglesia se comulgara con la mano, a pesar de los textos que trae, sobre todo el de san Cirilo que algunos objetan como apócrifo. Además a esos textos se oponen otros de la misma antigüedad:

San Basilio (330-379) afirma claramente que sólo está permitido recibir la Comunión en la mano en tiempos de persecución o, como era el caso de los monjes en el desierto, cuando no hubiera un diácono o un sacerdote que pudiera distribuirla. "No hace falta demostrar que no constituye una falta grave para una persona comulgar con su propia mano en épocas de persecución cuando no hay sacerdote o diácono" (Carta 93). Lo que implica que recibirla en la mano en otras circunstancias, fuera de persecución, será una grave falta.
S. Agustín: (354-430) “Sería locura insolente, el discutir qué se ha de hacer cuando toda la Iglesia Universal tiene ya una práctica establecida.” (carta 54,6; a Jenaro.)
San León Llamado el Magno, Sumo Pontífice entre 440-461, en sus comentarios al sexto capítulo de San Juan, habla de la Comunión en la boca como del uso corriente: "Se recibe en la boca lo que se cree por la Fe". El Papa no habla como si estuviera introduciendo una novedad, sino como si fuera un hecho ya bien establecido
Hay quienes consideran que el mismo Cristo puso, en la Última Cena, el pan consagrado directamente en la boca de los apóstoles, siguiendo la costumbre que así expresaba intimidad entre los orientales.
El cuadro sobre la última Cena de Fra Angélico muestra a los Apóstoles comulgando de rodillas. Sé que es del Siglo XV, pero el autor tonto no era y sabía más que muchos de Teología y Liturgia.

2 Pero independientemente de todo eso, enseña Pío XII en Mediator Dei que no es legítimo hacer arqueologismo litúrgico: si la Iglesia en los últimos 1.400 años (aún en el caso más desfavorable), ha establecido que la comunión se diera en la boca de los fieles, como consecuencia de haber profundizado en el misterio de la Presencia Real, por algo será. Es lo que Dios quiere.

3 El modo de introducir la diabólica práctica de la comunión en la mano ha sido contrariar las leyes de la Iglesia. No es que ella haya practicado "arqueologismo litúrgico", son los rebeldes y herejes de Holanda y Bélgica los que comenzaron sin autorización. El Papa Pablo VI mandó mantener la milenaria costumbre en Inmortale Dei y ellos le desobedecieron. Luego los progresistas fueron paulatinamente implantándola en contra de lo establecido en esa Instrucción que dice que se podría tolerar donde hubiera costumbre. ¡En ningún lado la había!
Esto ha sido evidentemente una maniobra del demonio que, preparando la llegada del Anticristo, quiere conseguir la negación de la Presencia Real. Que es lo que han conseguido o casi con esta funesta práctica protestante y aún prohibida por la legislación de la Iglesia. No se olvide que Lex Orandi Lex Credendi. Quien va a creer en la presencia Real si se tocan las sagradas especies con manos no consagradas. Si no se arrodillan frente a ella. Esta es la única verdad. La comunión en la mano está prohibida por la ley Universal de la Iglesia, aún hoy, y se la practica haciendo uso de un indulto que remite la pena correspondiente a la trasgresión de la norma. Si fueran sinceros deberían decirle eso a los fieles.

4 El Papa Benedicto XVI ha dispuesto administrar exclusivamente la sagrada Comunión a fieles arrodillados (y en la boca, por supuesto) a partir de la Solemnidad de Corpus Christi de 2008. ¿Le dice algo esta decisión del Papa que nadie comenta?

Por algo los seminarios progresistas están vacíos de vocaciones. Dios no va a mandar sacerdotes para que sigan enseñando a profanar el Cuerpo de su Hijo.

Coronel Kurtz dijo...

Anónimo: La Tradición no tiene nada que ver con la arqueología.

Además, como Ud. debería saber, sólo forma parte de la Trad. la doctrina de los Padres cuando es "consenso unánime", según la fórmula de S. Vicente de Lerins "la fe que ha sido creída en todo lugar, siempre, por todos".

Pero además, la doctrina ha ido desenvolviéndose como un develarse a lo largo de los siglos a medida que se iba haciendo necesario remarcar diversos aspectos, especialmente cuando éstos eran negados por los herejes. Le recomiendo la lectura de "El desarrollo de la doctrina cristiana" del próximamente beato J.E. Newman (libro recomendado por el Card. Ratzinger).

Esto por no hablar de que la comunión en la mano sólo fue permitida tras el C. Vaticano II en aquellos lugares donde persistía la costumbre, cosa que no sucedía en la Argentina donde se la impuso en forma ortopédica. (Hay suficientes documentos con valor canónico al respecto.)

En fin, tampoco deseo polemizar, pero antes de soltar una opinión de manera tan rotunda, especialmente contrafuero, conviene profundizar un poquitito.

Anónimo dijo...

Con respecto al testimonio de los Padres de la Iglesia que se han citado, es evidente que el de san Cirilo se refiere claramente al modo de recibir la sagrada forma en la mano.
En cambio, la cita de san Basilio que hace el otro comentarista podría referirse a no tomar el comulgante la forma directamente del lugar donde se la reservaba, sin intervención de un ministro sagrado. Se dice bien claramente que no hay sacerdote ni diácono. La cita no es contundente de por sí.
Lo que se ha citado de san Agustín no prueba nada en concreto en relación con este tema.
La cita de san León Magno ("Se recibe en la boca lo que se cree por la Fe") tampoco tiene que ver con el modo de recibir el pan consagrado, pues la eucaristía siempre se recibe en la boca, por propia mano o por la del ministro. Recuérdese la oración que reza el sacerdote luego de comulgar él mismo por sus propias manos: "Quod ore sumpsimus, pura mente capiamus... etc." "lo que hemos tomado por la boca, etc.".
Por último, citar un cuadro de Fra Angelico no me parece pertinente en una discusión de este tipo.
En conclusión, no hay que ser más tradicionalista que la Tradición. En las citas de los Padres que han hecho los comentaristas, salvo la de san Cirilo con respecto a recibir el pan consagrado en la mano, no hay nada claro en cuanto a que la comunión se recibiera directamente en la boca.
En Cristo.
M.C.O.

Anónimo dijo...

Ud. chicanea. Las citas son claras. "Se recibe en la boca..." es eso, en la boca no en la mano. Sino para qué hacer esta aclaración. Lo mismo la de san Basilio. Es increíble que lo relacione con el lugar de la reserva. Y San Agustín se refiere a la costumbre ya establecida de comulgar en la boca. Es más el Santo dice que hay que adorar antes de comulgar y eso se hace de rodillas.
Pero olvidemos este asunto. Lo verdaderamente importante es que el concepto de tradición no lo tiene Ud. claro. La Iglesia ha ido profundizando los misterios y la Liturgia (en lo que puede cambiar por no ser de tradición apostólica, es decir de derecho Divino) se adaptó a esa profundización en un proceso suave y continuo. Los novadores modernistas, luego del CVII realizaron en muchos aspectos una nueva creación litúrgica, como lo reconoció en uno de sus libros el masonazo de Buggnini, fautor de muchos de los desaguisados que hoy padecemos.
Y esta de la comunión en la mano, ni siquiera cuenta con ese "derecho", el de haber sido pensada y aprobada en el Vaticano. Es fruto de la rebelión de los protestantes holandeses que se dicen católicos. No sé si queda claro. No puede ser tradicional un quiebre litúrgico por si mismo, pero menos si es generado y dirigido artificialmente por quien no tiene ninguna potestad para hacerlo. Lo lamentable es la actitud de varios papas que se han equivocado en esto por no ser capaces de ejercer la autoridad de la que están investidos para estos casos. Y así fueron consintiendo contra lo que manda la Ley de la Iglesia y ellos mismos decían que estaba mal. Recuerdo que al visitar Juan Pablo II París, la esposa del presidente se acercó a comulgar con las manos dispuestas y el Papa se las cerró y le dio la comunión en la boca. Lo mismo Pablo VI que manda continuar con la costumbre milenaria de la Iglesia en Memoriale Domini. Y Benedicto XVI la ha eliminado por completo en su liturgia personal. El Cardenal Caffarra acaba de prohibirla en Boloña.
Justamente, apoyar la ruptura litúrgica, como si más de mil años no hubieran existido es el arma de los modernistas que la copiaron de Lutero. Son protestantes.Dicen lo mismo que los protestantes. Si tanto les gusta el arqueologismo litúrgico: por qué no volver a la confesión pública, a la excomunión para el adulterio, el asesinato. Al ayuno de más de 12 horas antes de comulgar en el que los sacerdotes no podían tomar ni agua. Por qué no volver a la Misa Gregoriana (o Tridentina). Me hace gracias pensar en que cuatro tipos reunidos en el Vaticano, malentiendan el CVII y quieran borrar el monumento del Concilio de Trento. Y es para llorar si se piensa que toda la Iglesia deba consentir el manoseo del Sagrado Cuerpo del Redentor, planeado por los rebeldes protestantes del Norte de Europa y PROHIBIDO por la Ley actual.
Así que no discutamos más sobre San Cirilo o San Basilio, o San Agustín, la cosa es más sencilla. No se pueden eliminar 1700 años de tradición y pretender volver al siglo III yendo contra la práctica pacífica y universalmente aceptada de la Iglesia Romana.
La comunión en la mano no es tradicional y no hay vueltas que darle al asunto. Y mientras no se revea, la Iglesia se irá quedando paulatinamente sin sacerdotes, porque como ya escribí antes, Dios no mandará ministros que enseñen a manosea el Cuerpo de su Hijo.

Anónimo dijo...

PEQUEÑA RESPUESTA TEOLÓGICA A UNA ESTUPIDEZ DE RADIO CRISTIANDAD.

Que personas ignorantes digan disparates, no es algo que deba sorprendernos. Pero que se pretenda que tales disparates sean “pensamiento católico de verdad”, es realmente una estupidez.

Para muestra tomamos algo del blog de Radio Cristiandad, que bajo el título "Peleando la batalla en el lado contrario":

Nadie intenta un pensamiento católico de verdad. Nadie dice: “comulguen sin miedo. La Hostia Consagrada, Cristo mismo, no puede dañar. No puede transmitir ningún virus. Su Virtud total y absoluta te preserva totalmente de todo contagio”.

http://radiocristiandad.wordpress.com/2009/07/13/peleando-la-batalla-en-el-lado-contrario/#comments

Si la opinión se sostuviera como una piadosa creencia podría dejarse pasar. Claro que debería aclararse que la preservación del contagio sería una acción milagrosa de parte de Cristo presente en la Eucaristía. Pero para el redactor de Radio Cristiandad, su opinión es “pensamiento católico de verdad”.

En su formulación, el dislate del redactor no puede calificarse de herejía. Porque no consta con certeza que el Concilio de Trento haya querido definir la permanencia de las especies luego de la transubstanciación como verdad de fe. Pero de la condenación de las proposiciones de Wicleff, puede decirse que la permanencia de las especies es cuanto menos doctrina católica. Y su negación, implícita en tan estúpido comentario, es un error en doctrina católica, que sujetos que se precian de “ortodoxos”, no debieran propalar tan ligeramente.

Finalmente, cabe agregar con la totalidad moral de los teólogos, que las especies consagradas tienen la misma actividad de la que gozaban antes de la consagración: se alteran, corrompen y nutren del mismo modo: como el pan y el vino. Y una vez que se han corrompido las especies, ya no contienen a Jesucristo, y se produce connaturalmente la misma substancia que estaba debajo de las especies antes de la transubstanciación.

Veritas.