viernes, 28 de diciembre de 2012

Himno a los Santos Inocentes


Salvete Flores Martyrum



Hoy la Iglesia recuerda a los Santos Inocentes Mártires. Así como el 29 de Julio pasado suplicamos a San Miguel Arcángel la protección de los niños que aún no han nacido y sobre los que pende la amenaza terrible del aborto; pedimos ahora que los mártires que hubieran compartido la niñez con el Señor intercedan por la misma intención. Lo hacemos con otro de los himnos del Breviario Romano que, en número de 51, tradujera la exquisita pluma del poeta argentino Francisco Luis Bernárdez (1900-1978):


SALVETE FLORES MARTYRUM

Salvete flores Martyrum,
Quos lucis ipso in limine
Christe insecutor sustulit
Ceu turbo nascentes rosas.

Vos prima Christi victima,
Grex immolatorum tener,
Aram sub ipsam simplices
Palma et coronis luditis.

Jesu, tibi sit gloria,
Qui natus es de Virgine,
Cum Patre et almo Spiritu
In sempiterna saecula.


HIMNO A LOS SANTOS INOCENTES

Salve pequeñas flores de los Mártires,
Que apenas en la puerta de la vida,
Fuisteis deshechas, como por el viento,
Por quien a Jesucristo perseguía.

Vosotros, que ayer fuisteis los primeros
Inmolados por Dios y por su gloria,
Hoy jugáis ante el ara del Altísimo
Con vuestras santas palmas y coronas.

Gloria a Jesús, que para bien del mundo
Nació del vientre puro de una Virgen,
Así como a su Padre y al Paráclito
Por los siglos de un tiempo inextinguible.



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3 comentarios:

Luis Alvarez Primo dijo...

El Anónimo de 28/12 a las 19 al iniciar su blasfemia con la palabra "che" me hizo recordar aquel memorable ensayo (El hombre a la defensiva, 1929) de aquel generoso gran observador de lo argentino que fue Don José Ortega y Gasset. En él, el ilustre español dedica varios párrafos a la palabra "guarango", que halla de casi imposible traducción a otros idiomas. Deseo transcribirla para beneficio de los intrusos a esta página a quienes les caiga el sayo.
Dice Ortega:
"Si yo fuese argentino y, a pesar de serlo, lograse dar a mi vida un sentido de servicio o misión, y en algún momento prefiriese denominar esta misión sin solemnidad, con desaire cómico, diría que iba a dedicar mi existencia a la superación del guaranguismo. Como todo vicio es una virtud fermentada y la degeneración de alguna buena calidad, en el guaranguismo se ocultan desviados los resortes mejores del alma argentina.
El guarango o la guaranga siente un enorme apetito de ser algo admirable, superlativo, único. No sabe bien qué, pero vive embriagado con esa vaga maravilla que presiente ser. Para existir necesita creer en esa imagen de sí mismo y para creer necesita alimentarse de triunfos. Mas como la realidad de su vida no corresponde a esa imagen y no le sobrevienen auténticos triunfos, duda de sí mismo deplorablemente. Para sostenerse sobre la existencia necesita compensarse, sentir de alguna manera la realidad de esa fuerte personalidad que quisiera ser. Ya que los demás no parecen espontáneamente dispuestos a reconocerlo, tomará el hábito de aventajarse él en forma violenta. De aquí que el guarango no se contente con defender su ser imaginario, sino que para defenderlo comience desde luego por la agresión. El guarango es agresivo, no por natural exhuberancia de fuerzas, sino al revés, para defenderse y salvarse. Necesita hacerse sitio para respirar, para poder creer en sí, dará codazos al caminar entre la gente para abrirse paso y crearse ámbito. Iniciará la conversación con una impertinencia para romper brecha con el prójimo y sentirse seguro sobre sus ruinas.
Fingirá tácitamente no reconocer miramientos, ni distancias, ni rangos ni reglas de trato. Si es intelectual, su producción no consistirá en la expresión de ideas sustantivas, sino en ataques vacíos y sin congruencia con lo atacado, a veces en meros insultos cuyo estallido en el aire le dará la grata impresión de que, en efecto, existe. La guaranga producirá estos estallidos acumulando en su traje colores y ornamentos llamativos, exagerando los ademanes, sin renunciar por esto a la agresividad verbal.
Femenino o masculino, el guarango corroborará su imaginaria superioridad sobre el prójimo, sometiéndole a burlas del peor gusto, y si es especialmente tímido recurrirá al anónimo ( Buenos Aires es la ciudad de los anónimos)
Como se ve, es el guarango la forma desmesurada más gruesa de esa propensión a vivir absorto en la idea de sí mismo que padece el hombre argentino.

María Carlota Lassalle de Valenzuela. dijo...

"HIMNO A LOS SANTOS INOCENTES" Santificante,bello, lleno de la Gloria del Señor, dentro del dolor que
significa la Matanza
de los Inocentes.

Criaturas de Dios, el las quiso nuevamete para Si, antes de que cayeran en los horrores del pecado
como los cometidos por Herodes el el Grande-

Todas las oraciones correspondientes a la Misa en conmemoración del martirio de los infantes, en el Misal Romano,son sublimes. Introito (Ps.,8,3) De la boca de los niños, oh Dios, y de los recién nacidos obtienes una alabanza perfecta, para confusión de tus enemigos. (Ps.,8,2). Dios y Señor nuestro, ¡ Cuán admirable es tu nombre en toda la tierra!

Gradual(Ps., 123,7-8) Nuestra alma se vió libre, como pájaro que escapa al lazo de los cazadores. Rompióse el lazo, y quedamos libres. Nuestra ayuda está en el nombre del Señor, que hizo los cielos y la tierra. (Y otras).-

En cuanto a lo que comenta el Sr. Luis Alvarez Primo,sobre la grosería, estoy en un todo de acuerdo él, impagable la semblanza
de Don José Oretega y Gasset, aunque yo agregaría que :"En todos lados se cuecen habas y, en mi casa a calderadas", no olvidemos que los argentinos somos "un crisol de razas", y españoles e italianos trajeron lo suyo.

Mas, en lo que se refiere al innombrable, en varios sentidos, a parte de figurar como NN, más que grosero, que sí lo es "a lo bruto", yo hilo fino y veo en él a un soldado del Anticristo, va más allá de la burla, socarronería, transgresión. Trasunta un odio, visceral, ancestral a Cristo, el odio de los ángeles caídos tras la soberbia de
Lucifer, Él era más que Dios, no debía obedecer. Y el mundo se dividió en dos bandos: El Bueno, el de Dios, de Quien proviene todo lo recto, lo hermoso, lo armonioso, lo santo, y el Malo de donde nada de bueno puede salir ya que carece del Bien.

Y se entabló la lucha, que seguirá hasta el final de los tiempos.

Y, como dice, más o menos, ya que no tengo el texto a mano, en su libro "El Anticristo", Alberto Ezcurra Medrano: "El Anticristo no ha de salir, según cree la mayoría de la gente, en un determinado momento, como una bestia feroz, saltando de los antros del infierno para devorarlo todo. No, el Anticristo está entre nosotros, aquí en estas horas que vamos transcurriendo en nuestras vidas..."

Por eso, si bien hay pecadores, en cierto sentido por que sí, por que le gusta lo prohibido, están las huestes de Belcebú, intentando, de cualquier manera, atrapar a las almas para el infierno,ya sea por infundir pereza, desesperanza, odio, soberbia, ira, no solo se trata de los pecados carnales, están los del espíritu, y, sabiamente, no nos olvidemos que, "Los hijos de la Oscuridad son más astutos que los de la Luz"
a cada uno nos busca por nuestro lado flaco.

Recemos pues, al Santo Ángel de los Altares, la fortalecedora oración que se reza al final de cada Misa
y, en cada momento del día en el que se quiera o se deba recurrir a ella.

San Miguel Arcángel,
defiéndonos en la batalla;
se nuestro ampara contra perversidad y asechanzas del demonio. Reprímale Dios, pedimos
suplicantes; y tu, Príncipe de la milicia celestial, lanza al infierno con el divino poder, a
Satanás y a los otros espíritus
malignos que vayan por el mundo
para la perdición de las almas.
Así sea.-

En Cristo y María.-

Carlota.- dijo...



Don José Ortega y Gasset debe estar
molesto en su tumba por mi fallido
cambio de guarango por grosero.

Si bien son sinónimos en la argentina, hay un tinte que los
diferencia y sobre todo, que es
un término bien argentino.

También Don Luis Alvarez Primo,
estará molesto por la ligereza
con que cambié el vocablo.

El guarango y guarangada, es el
nativo.

Salvado el lapsus.