viernes, 7 de septiembre de 2012

Cincuenta y cinco años de Fidelidad


Ochenta años no se cumplen todos los días

¡Feliz Cumpleaños Monseñor Torquiaro!



Tu es sacerdos in æternum secundum ordinem Melchisedec

Despliegue este post, para oír la homilía que Mons. Torquiaro pronunció en sus bodas de oro sacerdotales


Ayer ha cumplido ochenta jóvenes años Mons. José Salvador Torquiaro, algunas de cuyas homilías hemos tomado "prestadas" para publicar en este Blog.

Tarea imposible es el intento de resumir tantos años de vida en pocas líneas. Sobre todo si de trata de la fructífera existencia de un sacerdote de Jesucristo. Mons. Torquiaro ha sido capellán de Carmelitas, cura párroco, capellán militar, pionero en los medios audiovisuales, etc. ¿Recuerdan el cierre (Un momento de meditación) del Canal 13, cuando la Argentina era más católica?

Pero lo que hoy queremos resaltar es su apego a la tarea más difícil de cualquier sacerdote: el confesionario. Durante horas, largas horas, a pesar de sus achaques, Mons. Torquiaro permanece sentado en los confesionarios de la Basílica de San José de Flores, tiempo insuficiente para atender las colas que frente a él se forman, y que manifiestan la preferencia de los fieles por el alma que allí los espera.

Desde aquí le enviamos nuestras felicitaciones, y le hacemos un pequeño obsequio virtual: los versos de Sacerdote, de nuestra poetiza Ana Lía Berçaitz de Boggiano; y los registros de la Liturgia de la Palabra de la Misa conque celebró sus Bodas de Oro sacerdotales el 1º de Diciembre de 2007.
En aquel momento dijimos que habían pasado Cincuenta Años de Fidelidad. Hoy suman cincuenta y cinco. ¡Dios lo guarde, Monseñor! 



Sacerdote

Extendiste tus manos y aquello que antes era
sobre el ara sagrada la más humilde ofrenda,
por tus solas palabras, por la fe de la Iglesia,
Cuerpo y Sangre es de Cristo, en oblación incruenta.

Hoy eres Sacerdote y lo serás por siempre,
mediador ante el Padre, para los hombres puente
que nuestra orilla une con la ribera eterna,
dispensador de gracias entre el cielo y la tierra.

Enamora tu alma del Ser por excelencia,
Su Belleza te atrape y su Bondad encienda
en tu pecho una llama de amor inextinguible,
que al soplo de la gracia se haga incendio invencible.

El Señor que dispuso esta misión confiarte,
formó su mensajero en el seno de tu madre.
Y te amó desde siempre, con un amor eterno
y pescador de hombre quiso que fueras Diego,

para seguir sus pasos, para salvar las almas
librando del pecado que nuestra vida mata.
Porque Dios sólo es bueno no dejará inconclusa
la obra que amoroso confió a las manos tuyas,

y porque todo puede, mis simples oraciones
pediré que transforme en fecundas bendiciones,
que hagan tu apostolado, tu entrega y sacerdocio
una ofrenda perfecta que sea grata a Sus ojos.



Oiga la Liturgia de la Palabra






1 comentario:

Anónimo dijo...

¡Feliz cumpleaños padre Torquiaro! Me gusta oír sus homilías en este blog.
Dios lo siga bendiciendo.