martes, 17 de mayo de 2011

Siguen los plañidos del progresismo


Dominico español no entiende de qué se trata




Jóvenes sacerdotes en la procesión de entrada de la Solemne Misa Pontifical celebrada recientemente en el altar de la Cátedra de la Basílica de San Pedro. Para ilustración de los que dicen que la Misa Tridentina no atrae a la juventud.


Por Muzzafer al Shufíe

Nos hemos enterado por don Pacopepe de la existencia del Blog Nihil Obstat, donde el padre dominico Martín Gelabert Ballester publica una breves palabras sobre el último documento de Ecclesia Dei. Lo menos que se puede decir es que siguen sin entender mucho del asunto. Ahí va el post con algunos comentarios míos en rojo:


A las vueltas con la misa en Latín

por Martín Gelabert Ballester, OP

La Santa Sede acaba de hacer pública una instrucción reglamentando el uso de la liturgia romana vigente en 1962. Dicho claramente: se trata de un documento que regula la celebración de la Eucaristía (y otros sacramentos, como la confirmación, y también el triduo pascual) según el rito anterior al Concilio Vaticano II, en lengua latina, lecturas incluidas, como si fuera algo habitual.
(No es algo habitual, estimado padre porque desde la Jerarquía se ha perseguido cruelmente, durante más de 40 años, a quienes estaban interesados; no es éste un fenómeno natural sino forzado. No se les dijo a los fieles en 1970: ¡He aquí la Nueva Misa, pueden elegir!. Si así hubiera sido, probablemente la cosa sería hoy al revés)

Si un grupo de fieles lo piden o un sacerdote se presenta en una Iglesia con un grupo de fieles, el encargado de la Iglesia debe facilitarles poder celebrar de este modo. Los obispos deben disponer de sacerdotes que entiendan latín por si un grupo de fieles solicita celebrar con este rito. (Los sacerdotes deberían saber el Latín a pies juntillas o no ser ordenados. Eso es lo que estableció Juan XXIII en la olvidada Constitución Apostólica Veterum Sapientia (1). Sí, el beato Juan, que para muchos es el padre de la reforma. No saberlo, es demostrar que no son "profesionales" siquiera. ¿Se figura Ud. a algún rabino que no sepa el hebreo? ¿Puede haber un pueblo que no tenga su propia lengua? La respuesta es NO. Entonces: ¿cómo es posible que "el pueblo de Dios no la tenga"? Da vergüenza, pena, rabia, enterarse de que en el último Sínodo de los Obispos sobre la Eucaristía, no pudo constituirse ni una sola comisión que usara la Legua Sagrada de la Iglesia. ¡Hasta dónde hemos caído!)

Curiosamente de la homilía no se dice nada. Ni si es conveniente hacerla, como sí dice que es conveniente y obligatorio, en algunos casos, la normativa del Misal posterior al Vaticano II, y como dicen todos los documentos actuales de la Iglesia, el último la Verbum Domini (¿Acaso se figura Ud. padre, que antes del Concilio el celebrante no decía su homilía durante la santa Misa. Si va Ud. a cualquier Iglesia verá una especie de balcón interno que se llama púlpito, adornado con la imagen de la Paloma-Espíritu Santo en su parte superior? ¿Para qué cree que servía tan artística construcción?). Ni tampoco se dice, en caso de hacerla, si también hay que usar el latín en la homilía (¿Está hablando en serio? Porque si quiere hacernos reír ya lo ha conseguido. ¿Se figura Ud. que la homilía antes de 1970 se decía en latín! No leyó que incluso, en la misa rezada, establece la Instrucción que se pueden leer las lecturas directamente en idioma vernáculo?)

La verdadera cuestión en este asunto es el bien de los fieles, y el valor y tratamiento que le damos a “la Mesa de la Palabra”. Se trata de encontrar los mejores modos que ayuden a rezar y a acoger la Palabra de Dios. Y eso vale para todos los fieles. (El mejor modo para estos fieles, es el Misal de San Pío V, ahora del Beato Juan XXIII. Por otro lado, jamás podrán equipararse las lecturas y homilía de la Misa al Sacrificio Eucarístico, sin desmerecer en nada lo primero. Eso estaba totalmente claro en el Rito Tridentino, en el cual, luego del Credo se retiraban los no bautizados para dar comienzo a la llamada Misa de los Fieles, por contraposición a su primera parte -la del acto penitencial y las lecturas- llamada Misa de los Catecúmenos).

Conviene, pues, aclarar dónde está el interés, si en la Misa y la oración, o en el rito antiguo y el latín. No sería bueno que el acento estuviera puesto en los modos y no en la oración. Pues los modos son importantes, siempre que no se absoluticen y no se conviertan en fines. (El interés está en el Rito, que coadyuba con mayor eficacia a la oración y la introspección. Me atrevo a decir sin temor a equivocarme que, para estos fieles, es preferible la Misa Tridentina en castellano que el Novus Ordo en Latín).

Por eso he dicho lo de la homilía y lo de la mesa de la Palabra: las personas que piden la Misa en latín, ¿entienden suficientemente el latín? (Caro Padre: ¿se postula Ud. como candidato a obispo rebelde? ¿No sabe que existe un librito llamado Misal en el que los fieles pueden seguir las lecturas y todas las preciosas oraciones de este rito, alguna de las cuales que ya no están en el nuevo? ¿No sabe que se pueden seguir incluso las palabras que el sacerdote dice con voz inaudible -¡Pecado Mortal!, que constituyen el Ofertorio y el Canon, es decir la mayor y más importante parte de la Misa? Me llama la atención que Ud. no haya criticado que en el modo Extraordinario los fieles NO DICEN EL PADRE NUESTRO, ¡qué barbaridad!, sino solamente la última frase "Sed liberanos a malo". ¿Cómo se le pasó eso?).

¿O detrás del latín hay otro tipo de reivindicaciones y nostalgias? (Venga otra vez el remanido argumento de la ideología como motor del pedido. Es seguro que Ud. quiere ser obispo, pues ya escuchamos esto de boca de varios de ellos).

El favorecer, como algo bastante habitual, el ritual anterior a la reforma del Vaticano II (dice la instrucción que ambos ritos, el antiguo y el actual, son “dos usos del único Rito Romano, que se colocan uno al lado del otro”), ¿es un modo de mirar al futuro, de ilusionar a las jóvenes generaciones, de hacerles gustar la Palabra, o es un modo de contentar a una serie de nostálgicos, que al fin y al cabo son una minoría? (¡Já! ahora sí que me pongo a reír a mandíbula batiente. ¿No sabe acaso que los seminarios modernistas, que son la mayoría, están secos como los sarmientos luego de la poda, mientras que los Institutos Religiosos más tradicionales están llenos de vocaciones? ¿No sabe que la misma Fraternidad San Pío X está construyendo su sexto seminario, mientras por doquier se venden los de las Congregaciones que se mueren? ¿No ha visto Ud. hace pocos días por TV, la interminable fila de jóvenes presbíteros en la procesión de entrada de la Solemne Misa Pontifical, celebrada en el Altar de la Cátedra de la Basílica de San Pedro? ¿Por qué se figura Ud. que los obispos le tiene miedo a esta misa?)

Las personas merecen mucho respeto. (Por supuesto, por eso Ud. y sus colegas tienen que obedecer el Motu Proprio sin chistar). Lo que no me gustaría es que un asunto tan serio como la Eucaristía -seguro que los amantes del rito antiguo prefieren la palabra Misa-, digo que un asunto tan serio, se convirtiera en signo de otra cosa. (La Eucaristía no es la Misa, caro padre. Del Sacrificio Incruento del Altar, brota la Eucaristía, como del costado abierto del Señor muerto en el Calvario ha brotado la sangre y el agua que llenaron, llenan y llenarán todos los cálices de la historia, hasta el fin de los tiempos: ¡gracias a la Santa Misa! Esta es la verdadera teología católica. No se olvide de que existe una guerra semántica que trata de cambiar las palabras para imponer, por las nuevas, nuevos conceptos ).

Su frase final es acertada: detrás de todo esto hay algo más. La Misa Tridentina es la expresión orante de la teología católica de siempre, esplendorosamente coronada en el Concilio de Trento.
En cambio, las deformaciones y los abusos que del Novus Ordo se hace, en general y en todo el orbe, son la lex orandi de una nueva teología protestantizada, que ha convertido el drama excelso del Calvario en una cena de dudoso gusto. Y muchos pastores no quieren resignar ni un ápice su protagonismo teatral, sus innovaciones y sus propias ideas que falsifican la oración oficial de la Iglesia; aunque para ello deban desobedecer al mismo Papa y, si al caso viniere, al mismísimo Jesucristo.

¿Por qué no se acerca a la Misa Tradicional para desmitificar los preconceptos que Ud. tiene? Se lo recomiendo de todo corazón.


(1) Veterum Sapientia 3: "Como se halla establecido tanto por el Código de Derecho Canónico (can. 1.364) como por Nuestros Predecesores, los aspirantes al sacerdocio, antes de empezar los estudios propiamente eclesiásticos, sean instruidos con sumo cuidado en la lengua latina por profesores muy expertos, con método adecuado y por un período de tiempo apropiado, para que no suceda luego que, al llegar a las disciplinas superiores, no puedan, por culpable ignorancia del latín, comprenderlas plenamente, y aún menos ejercitarse en las disputas escolásticas con las que las mentes de los jóvenes se adiestran en la defensa de la verdad.
Y esto entendemos que valga también para los que han sido llamados al sacerdocio por Dios ya maduros en edad, sin haber hecho ningún estudio clásico o demasiado insuficiente. Nadie, en efecto, habrá de ser admitido al estudio de las disciplinas filosóficas o teológicas si antes no ha sido plenamente instruido en esta lengua y si no domina su uso.

El presente video se debe a Orbis Catholicvs Secvndvs, pero nosotros lo hemos tomado del canal de Messainlatino en Gloria TV.

14 comentarios:

Página Católica dijo...

Por favor, deje su comentario. Muchas gracias.

Fernando Romero dijo...

Estimados de Página Católica: no son los plañidos del progresismo, sino los lamentos de Satanás porque se va descubriendo su juego: desacralizar lo más sagrado de nuestra Santa Religión so pretexto de ponerlo al alcance de los fieles, como si éstos fuesen totalmente ignorantes. Es el fiel el que se debe elevar, y no la Iglesia la que baje la barra. Con la Gracia del Espíritu Santo y la perseverancia, se va abriendo el conocimiento del fiel más ignorante, ya que el Señor se revela a todos según su nivel. Y la fe del mejor teólogo es equivalente a la fe del más simple de los fieles, si esa fe brota del corazón.

Anónimo dijo...

Parece mentira que un hijo de Santo Domingo, un miembro de la ilustre Orden en la que descollaron santos y doctores como Tomás de Aquino, Alberto Magno, Raimundo de Peñafort, Catalina de Siena y tantos otros, escriba semejantes bobadas. Por empezar, eso de llamar "misa en latín" al rito dámaso gregoriano o responde a una ignorancia supina o, más bien, a mala fe. ¿Qué hay detras del latín? se pregunta el frailecillo. Pues nada más y nada menos que la lengua litúrgica de la Iglesia Católica. ¿Le parce poco?
Recemos por el frailecillo para que el Señor le abra sus ojos y su corazón.
Mario Caponnetto

Raul dijo...

LAMENTABLE TAMBIEN DESDE EL PUNTO DE VISTA CULTURAL QUE SEPAN MAS LATIN Y GRIEGO-AUNQUE SEAN ETIMOLOGIAS-ESTUDIANTES DE PREPARATORIA O DE MEDICINA QUE SEMINARISTAS...TRISTE ESTADO DEL CLERO.

Anónimo dijo...

Esto sí que es arcaico! Un gallego bien bruto como los de antes (aclaro que soy nieto de gallegos y con orgullo).

Por favor! En el "ritus servandus" dice el lugar de la homilía en la misa tradicional. Pero la instrucción no es sobre el modo de rezar la misa (repito, eso está en el ritus servandus) sino en modos prácticos para que las autoridades no prohíban la misa tradicional.

Pepe

Jaime Alcalde Silva dijo...

Como probablemente nunca aparecerá publicada, quería compartir aquí el texto del comentario que he escrito ayer en el blog del P. Gelabert OP:

El pasado domingo por la noche (15/5/2011) escribí un comentario en el que demostraba el desconocimiento del P. Gelebert sobre las normas que rigen la forma extraordinaria, las que se ocupan de aclarar cuándo procede la homilía. También hacía mención, acudiendo a los textos del Concilio Vaticano II y del actual Magisterio de la Iglesia, a la importancia que tiene el latín como lengua sacra de la Iglesia y el encuentro con Cristo que se produce en la participación incruenta de su sacrificio redentor actualizado en cada Eucaristía, sea ésta celebrada conforme a la forma ordinaria o extraordinaria. Ese comentario fue primero aceptado y luego, no sé por qué razón, desapareció del elenco. En ningún momento utilicé un lenguaje que denotara abuso o fuera soez, pues mi intención no era otra que discutir en el plano intelectual con el rigor de argumentación que éste exige. Espero que tal supresión se deba a problemas técnicos y no a una actitud intolerante, que me extrañaría mucho de un sacerdote perteneciente a una orden caracterizada desde temprano por su defensa de los derechos humanos, uno de los cuales es la libertad de expresión. Afortunadamente, mi respuesta ha sido gentilmente publicada en el blog de Una Voce Málaga: http://unavocemalaga.creeblog.com/Primer-blog-b1/Replica-a-fray-Martin-Gelabert-b1-p57.htm, donde puede leerse.

Es una lástima que una persona de la preparación intelectual del P. Gelabert, que es Maestro en Sagrada Teología de una orden tan venerable como la de Predicadores y miembro numerario de la Real Academia de Doctores de España, rechace de esta forma el diálogo serio y con argumentos. Y más sorprende el hecho de que en su biografía se lea que es "un teólogo que ayuda a pensar" (Wikipedia, voz "Martín Gelabert Ballester"), cuando no está dispuesto a discutir en igualdad de condiciones con otra persona y opta por eliminar su argumentación.

Página Católica dijo...

Había visto su respuesta en Una Voce. Lo felicito.
Puede que el padre haya escrito sin pensar mucho, o puede también que le esté pasando como a muchos sacerdotes que ven cuestionada una vida entera por algo que pensaban muerto. O puede que sea enemigo declarado, que los hay muchos, del Uso Antiquior.
Sería bueno preguntarse y pensar seriamente qué los impulsa a esta insensata oposición. Y por supuesto que las causas pueden ser varias. Pero quizá se puedan resumir diciendo que la Misa Tridentina expresa inmejorablemente la Doctrina y Teología Católica, que hoy es objetada por el falso ecumenismo en el que están enrolados la mayoría de estos pastores. Para seguir ese juego necesitan que la Misa de siempre siga muerta y enterrada.
Espero que no lo consigan.
Muchas gracias por su comentario.

J.B.Corpas dijo...

¿En que idioma hablo San Pablo? y ¿San Pedro? El mismo Jesús habló en... efectivamente, en un idioma que le entendían todos: en hebreo, nunca en latín. Y los apóstoles hablaron en idiomas que les entendían todos, en latín en Roma, en griego, en Corinto y demás.
Por lo tanto, hablenme en un idioma que entienda: porque lo importante es el mensaje del reino de Dios. Lo que menos me importa es el envoltorio, aunque sea magnifico.

Scholasticus dijo...

Quot sacerdotes hodie recte linguam latinam non dicam intellegere, immo vero recitare possunt! Recta recitatio enim sermonis latini non tam facilis est quam rudes putant: quis ignorat quales sint syllabae longae sive breves menda in recitatione facebit, sine ullo dubio. Praeterea, cur nemo hic latine scribit? Curate ut valeatis.

elcheapolaptops dijo...

Yo he soportado estoicamente la crónica de abusos de la nueva misa novusordo, que malamente algunos pastores han perpetrado, desde payasos, odaliscas, vaqueros, misas para niños, misas con pitonisas y con vestales, con todo tipo de música horrenda , timbales, maracas, guitarras, canciones profanas mal adaptadas, eliminación metódica de reclinatorios, imágenes religiosas, las estaciiones de la cruz, etc. Pero ya no más. Quiero ser lo más católico que se pueda, en un mundo anti-católico a más no poder. A la parroquia que yo iba, daban tres misas, una en inglés, una en español y otra en hmong. Hoy día , basta una misa para todos, como hermanos cristianos que somos y sin necesidad del ecumenismo. Saludos.

orthodoxiaithanatos dijo...

Hermanos, todos los que tenéis sed de espiritualidad y misterio, de la verdadera tradición de nuestra iglesia santa, católica y apostólica, os aconsejo que os acerquéis a la iglesia ortodoxa griega y os sorprenderéis. El pueblo y la iglesia griegas no han dado la espalda a la verdadera tradición apostólica, y eso se nota en la presencia de la iglesia en todas las capas de la sociedad -para los griegos de cualquier ideología el cristianismo sigue siendo una parte irrenunciable de su identidad-. El haber sabido conservar la ortodoxia de las tradiciones es evidente que tiene que ver mucho con ello.

Sant-Simon dijo...

La "Veterum Sapientia" no és una encíclica, sino una constitución apostólica, es decir, no sólo tiene valor pastoral sino canónico.

Página Católica dijo...

Gracias por la corrección. Si está vigente, evidentemente no se cumple.
Saludos.

Anónimo dijo...

J.B.Corpas, entonces hablemos ingles!
Es el idioma comun a todo el mundo. Tal como el griego para San Pablo. De hecho, quedese una mañana en San Pedro y verá que en las misas que los turistas pueden participar son las que se hacen en Ingles.
Antes del CVII la Iglesia tenía una lengua universal, todo católico romano podía rezar en cualquier templo católico del mundo, hoy eso se perdió y no por el CVII sino por la holgazanería de muchos sacerdotes y por la laxitud de ciertos obispos. Podemos todavía recuperar esa lengua distintiva, la opción es ser absorbidos por el ingles.