jueves, 28 de marzo de 2013

Monición para el Viernes Santo


Monición para la Celebración de la Pasión del Señor

Viernes Santo

29 de Marzo de 2013


Este es el fruto de nuestros pecados.
¡Domine, miserere nobis!

Desplegando la entrada encontrará los habituales enlaces para oír y bajar el audio de esta presentación, como así también el archivo para imprimir la monición.


El Viernes Santo se recuerda el Misterio de la pasión y muerte del Salvador.
En este sagrado día, la Iglesia ruega de un modo particular al Señor por toda suerte de personas para demostrar que Jesucristo murió por todos los hombres, y para implorar, en beneficio de todos, el fruto de su Pasión.

La celebración de la Pasión del Señor que realizamos hoy consta de tres partes:
  • En la Liturgia de la Palabra se proclaman las lecturas del profeta Isaías con el salmo correspondiente, la carta a los Hebreos y, fundamentalmente, la historia de la Pasión del Señor según san Juan. Concluye esta primera parte de la celebración con la Oración Universal por medio de la cual la Iglesia, madre común, extiende sus brazos suplicantes al Cielo en este día de las misericordias del Señor, para rogar por todos. Lo hace con rendida humildad (por eso nos manda arrodillarnos antes de cada oración); lo hace llena de confianza y de optimismo (por eso nos manda estar de pie durante la oración) y, finalmente, lo hace con frases y corazón ardientes.
  • Concluida la Liturgia de la Palabra , se realiza la solemne adoración de la Santa Cruz, porque, habiendo sido Jesucristo clavado y muerto en ella en este día, la santificó con su sangre. A los que cuestionan por qué, debiéndose solamente la adoración a Dios, cómo se adora también la Cruz; se ha de contestar que, justamente, por deberse la adoración solo Dios, cuando se adora la Cruz, nuestra adoración se refiere a Jesucristo, que murió en ella.
  • En la última parte de esta celebración, se administra la sagrada Comunión con las hostias consagradas en la Misa de la Cena del Señor.
¡Que lo que recibamos con la boca, oh Señor, lo guardemos en un corazón puro, de modo que este don temporal se convierta para nosotros en remedio eterno! Amén.


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