domingo, 14 de septiembre de 2008

Omne Genu Flectatur - Todos de Rodillas

Liturgia de la Palabra
en la
Fiesta de la Exaltación
de la Santa Cruz

R. P. Dr. Alfredo Sáenz, SJ
(Audio - 20' 11")

En 615, el rey persa Cosroes II conquistó Jerusalem y se llevó, como trofeo, la Verdadera Cruz que había sido descubierta en 325 por Santa Elena, madre del emperador Constantino. Catorce años después, luego de derrotar a Cosroes, Heraclio, emperador bizantino, devolvió triunfalmente la Santa Cruz el 14 de Septiembre de 629. Tal el origen de la fiesta que sustituye este año al XXIV Domingo del Tiempo Ordinario.
El símbolo por excelencia del suplicio más terrible e ignominioso, es la cruz. Sin embargo, y a pesar de que por eso mismo la iconografía cristiana tardó cuatro siglos en comenzar a representarla, la Iglesia canta el triunfo de la Cruz exaltando al Rey que sobre ella está clavado.
Dicen los santos padres que se extiende los brazos al orar imitando la cruz de Cristo; que a ella hay que atarse, como Ulises ante el canto de las sirenas, cuando los peligros del mundo arrecian; que es la nueva serpiente exaltada en el leño, cuya vista sana nuestras heridas. Debemos cargar con alegría esa cruz, ejemplo de caridad, de paciencia, de humildad, de obediencia, de menosprecio de las cosas terrenas, haciendo nuestra la voluntad de Dios, para seguir a Jesucristo y lograr la salvación.
El día de la Parusía, cuando vuelva el Señor para juzgar al mundo con vara de hierro, aparecerá en los espacios, cual relámpago, el signo glorioso de la Cruz. Que este misterio, ante el cual se doblan todas las rodillas en el cielo, en la tierra y en los infiernos, haga que nuestra Eucaristía tenga sabor a madero triunfante, camino de victoria.
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