jueves, 16 de enero de 2014

Monición - II Domingo durante el Año


Meditación para el

II Domingo del Tiempo Ordinario

Ciclo A

19 de Enero de 2014

"Ecce Agnus Dei, ecce qui tollit peccata mundi"

El pasado Domingo 12 de Enero ha finalizado el Tiempo de Navidad. El domingo próximo será entonces el Segundo del Tiempo durante el Año, también conocido como Tiempo Ordinario.


El libro del Levítico (16: 21,22) prescribía un rito anual de expiación por el cual se cargaban las iniquidades y transgresiones de los israelitas sobre la cabeza de un chivo, que luego era soltado en el desierto para que llevara, hacia una región inaccesible, los pecados del pueblo.

Llegada la plenitud de los tiempos, el eterno e impasible Verbo de Dios tomó carne mortal para cargar nuestros pecados y ser cordero inmolado por nuestra redención.

"Ecce Agnus Dei qui tollis pecata mundi", dijo San Juan Bautista al ver acercarse a Jesús, y nosotros repetimos tres veces finalizado el Canon de la Misa: "He aquí el Cordero de Dios que carga los pecados del mundo"; porque el verbo latino tollere significa tanto quitar, traducción adoptada en el Misal, como cargar.
Así Cristojesús cargó sobre sus hombros a la humanidad caída y pecadora, que no podía levantarse por sí misma.

Desgraciadamente el mundo moderno ha perdido el sentido del pecado y, por lo tanto, de la necesidad de la salvación; puesto que, siendo el pecado una ofenda a Dios, negarlo, como hace la modernidad, significa abolirlo y declarar superflua a la redención. Por eso el hombre actual, en lugar de ir al confesionario va al consultorio del psicólogo.

Así como Juan el Bautista nosotros también, por el bautismo, estamos llamados a anunciar a Cristo, a ser sus precursores, a realizar la elevada y exquisita caridad de proclamar a los demás la buena doctrina. Porque si dijo el Señor: "el que os dé de beber un vaso de agua por Mí, no quedará sin recompensa" (Mc 9: 41), cuando más dará al que, siendo apóstol, se hace portador de la gracia de Dios.

Por la Sagrada Eucaristía está presente entre nosotros el cordero liberador del Éxodo; el cordero redentor, traspasado por nuestras debilidades del profeta Isaías; el cordero señalado por Juan; el cordero de la Cruz; y el cordero del Apocalipsis que nos espera en su trono:

¡Felices los invitados a las bodas del Cordero (Ap 19: 9)


Ilustra esta entrada: "El Triunfo del Cordero de Dios" (1778), óleo sobre lienzo de Ramón Bayeu y Subías que se exhibe en el Museo del Prado, Madríd.

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1 comentario:

Alejandro De Fez dijo...

CUANDO VUELVA EL HIJO DEL HOMBRE, ENCONTRARÁ FE?

en efecto, nada, o casi que nada en la masa DEMOLITIO CLERICALADA mundi.

THE END .