viernes, 22 de julio de 2011

¡Jesucristo, mi Tesoro!


Liturgia de la Palabra en el

XVII Domingo del Tiempo Ordinario

27 de Julio de 2008

R.P. Mons. José Salvador Torquiaro

(Audio: 25' 20")


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El profeta Isaías (56, 10) llama "atalayas ciegos, ignorantes, perros mudos, incapaces de ladrar...", a los malos pastores que, por perseguir sus propios intereses y vivir cómodamente, se callan antes los abusos; dejándose guiar por razones políticas y personales en vez de predicar y practicar la doctrina del Evangelio.

A ellos se refirió Cristo llamándoles "hipócritas, que vienen a vosotros con piel de ovejas pero en realidad son lobos rapaces" (Mt 7, 15). Porque también en el seno de la Iglesia Militante, representada por la parábola de la red que se lee en el Evangelio de hoy, se lleva a cabo la lucha sempiterna que solamente acabará con la siega final.
En cambio el buen pastor, el que conoce sus ovejas, está dispuesto a dar su vida por ellas porque ha encontrado el verdadero tesoro, la perla escondida del Evangelio, Jesucristo nuestro Señor.

Si el mundo actual vive en "guerra y rumores de guerra", si es difícil hallar verdadera paz en nuestros días, es porque la mayoría desconoce el tesoro por el cual dijo San Pablo (Rm 8, 35-39): "¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿La tribulación?, ¿la angustia?, ¿la persecución?, ¿el hambre?, ¿la desnudez?, ¿los peligros?, ¿la espada?... estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni los ángeles, ni los principados, ni lo presente, ni lo futuro, ni las potestades, ni la altura, ni la profundidad, ni otra criatura alguna, podrá separarnos del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús, Señor nuestro"
.

Roguemos para que Dios nos dé la gracia de encontrar este Tesoro capaz de mudar la faz de la tierra.


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