viernes, 24 de junio de 2011

El Papa firme con la restauración liturgica


Ejemplo que debería cundir

Visita a San Marino: sin Comunión en la mano.
Se reafirma que la Ley Universal de la Iglesia la prohíbe.


Despliegue esta entrada para ver el momento en que se dice a los fieles de Venecia que dejen de aplaudir


En una nota publicada anteriormente se opinaba que el Papa Benedicto XVI lleva adelante la restauración litúrgica en la que está empeñado, no sólo a través de decretos, sino dando el ejemplo en las celebraciones que preside, que deberían ser modelo para el mundo entero.

Lo que se ha visto en los últimos días, indica que el Santo Padre está firme como una roca en este asunto, que le ha de costar mucho por la resistencia que suscita; como puede comprobarse al constatar la nula difusión habida en los medios, y la actitud de la mayoría de los curas que lo ignoran olímpicamente.

Por eso queremos destacar los dos siguientes hechos:

El pasado 8 de Mayo, durante la multitudinaria Misa de despedida al fin de la visita pastoral que el Papa realizó a la ciudad de Venecia, al parecer hubo los ya normales aplausos y ruidos; pero esta vez los organizadores solicitaron se respete la dignidad de la celebración, con las siguientes palabras:

“En el respeto de estos Divinos misterios que estamos celebrando, en comunión con Su Santidad el Papa Benedicto XVI, recojámonos en silencio orante; por tanto, no se aplauda más, ni siquiera durante la homilía, y no se usen las banderas, ni carteles.”

Nos parece poco probable que una intervención de esta naturaleza, que abajo puede verse, sea ajena al mismo Pontífice.




Por otro lado, se recordará que desde la Solemnidad de Corpus Christi de 2009, el Santo Padre administra la sagrada Comunión exclusivamente a fieles arrodillados. Pues bien, en la Misa celebrada en la Solemnidad de la Santísima Trinidad, durante su reciente visita a la República de San Marino, se dispuso que todos los demás asistentes comulgaran en la boca, ¡y si fuera posible, de rodillas!.

Según informan nuestros colegas de Messainlatino, al publicar un reportaje al liturgista de la diócesis:

En la monición preparatoria, luego de pedir que se evitaran los aplausos, las pancartas y los gestos incorrectos durante la santa Misa, se difundió por los altavoces lo siguiente:

"En este Domingo de la Santísima Trinidad, nuestra Iglesia diocesana está unida al Sucesor de san Pedro para la celebración de la Santa Misa, fuente y culmen de la nueva vida en Cristo. Queremos vivir este momento en comunión con la Iglesia Universal presidida en la caridad por su Santidad el Papa Benedicto XVI.
Por esta razón, llamamos ahora la atención sobre el modo en que ha de recibirse la santa Comunión... Los fieles que, habiéndose confesado, estén en estado de gracia y que, por lo tanto, son los únicos que pueden recibir el Santísimo Cuerpo del Señor, se acercarán al ministro que esté próximo.
La Comunión, según la ley universal vigente, será distribuida sólo y exclusivamente sobre la lengua de los fieles; al fin de evitar profanaciones pero, sobre todo, para que se aprenda a tener una cada vez mayor y más alta consideración al Santo Misterio de la Presencia Real de Nuestro Señor Jesucristo. Por lo tanto, a nadie le será permitido recibir la Comunión en la mano.
Después de haber hecho la debida reverencia, adoraremos la Hostia que será apoyada sobre nuestra lengua.
Los que no estén impedidos por razones de salud o de espacio, pueden incluso recibirla de rodillas".

Al principio, se menciona "el estar en comunión con el Papa" lo que motiva las directivas dadas respecto de la forma de administrar el Sacramento. Es decir, es el Santo Padre el que está liderando este movimiento litúrgico de restauración que, según ya ha dicho el Cardenal Koch, debería concluir algún día, con un único Rito Romano, cómo ha ocurrido por centurias hasta 1969.

Nótese también que la fundamentación jurídica de la medida que comentamos, está dada por "la Ley universal vigente", pues nunca ha sido derogada la prohibición de comulgar en la mano, ratificada por el Papa Pablo VI en la Instrucción Memoriale Domini (1969) que dice:

"Así, pues, teniendo en cuenta las advertencias y los consejos de aquellos a quienes “el Espíritu Santo ha puesto como obispos para regir” las Iglesias, en razón de la gravedad del asunto y la fuerza de los argumentos aducidos, al Sumo Pontífice no le ha parecido oportuno mudar el modo hace mucho tiempo recibido de administrar a los fieles la Sagrada Comunión. En consecuencia la Sede Apostólica exhorta vehementemente a los obispos, sacerdotes y fieles a que se sometan diligentemente a la ley ya vigente y otra vez confirmada, tomando en consideración el juicio dado por la mayor parte del Episcopado católico, la forma empleada por el rito actual de la Sagrada liturgia y también el bien común de la misma Iglesia".

Sin embargo, en este mismo documento se prevé a continuación, que las Conferencias Episcopales puedan pedir un indulto que permita a los fieles comulgar en la mano, allí donde la costumbre esté ya arraigada (¡en ningún lado podía haber costumbre "arraigada! Había sí, rebelión litúrgica en grupúsculos holandeses, alemanes y franceses).

Parece mentira que esta excepción, que se consiguió del Papa haciéndole creer que no sería obedecido -principalmente por los rebeldes holandeses y alemanes-, vino a convertirse en regla, relegando al olvido, en amplísimos sectores de la Iglesia, el modo TRADICIONAL de comulgar. Pues ha de saberse que el administrar la sagrada Comunión en la mano de los fieles, además de potencialmente sacrílego, NO ES TRADICIONAL, es decir, no es propiamente litúrgico, pues nada puede haber que lo sea sin pertenecer a la Tradición.

Hoy sí que esta nefasta costumbre, no pedida por los fieles sino impulsada por los mismos obispos y sacerdotes, está arraigada; sobre todo en la mente y en la intención de los pastores, como que en la misma santa Misa de que hablamos, el periodísta Magdi Cristiano Allam (musulmán convertido) ¡vio a un sacerdote administrar la Comunión en la mano a un fiel, a pesar de la advertencia inicial!. Es decir, a Benedicto XVI le va a resultar costosísimo seguir en este camino.

Por eso, pidamos la poderosa intercesión de la Santísima Virgen María, a fin de que el Santo Padre se mantenga firme, como la Roca sobre la que está asentado su poder, en la restauración de la verdadera liturgia, piedra angular de la Catolicidad.

Oremus pro Pontifice nostro Benedicto, Dominus conservet eum, et vivificet eum, et beatum faciat eum in terra, et non tradat eum in animam inimicorum eius. Amen.

Oremos por nuestro Pontífice Benedicto, que el Señor lo conserve y lo guarde, le dé larga vida, lo haga dichoso en la tierra, y no lo entregue en manos de sus enemigos. Amén.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Por fin una advertencia hecha en forma.Ya estamos cansados de aplausos,comuniones en la mano,gestos de festividades que tienen mas de paganas que de cristianas.Es hora de volver a las fuentes de la Unidad en la Santa Iglesia Católica.Lo que si,es cierto,y verdaderamente alarma,es que se reconozca,"la rebelíon de muchos curas"(curas juramentados como en la triste y atea Revolución Francesa)que ignoran olímpicamente las exhortaciones.Además la alegación de esas extrañas"costumbres arraigadas",(¿desde cuando?)invocadas por muchos obispos,para desobedecer.Será llegado el momento entonces de decir que si no están a gusto,pues que se vayan,sacudir de una vez el cerno para que quede solamente la buena semilla.!!!

Fernando Romero dijo...

En buena hora viene el Santo Padre a poner un poco de orden. La Comunión siempre se recibió de rodillas y en la boca, hasta que soplaron en la Iglesia erróneos “vientos renovadores“. Es lo que corresponde a la dignidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo. Y deseo que pronto se vuelva al comulgatorio, símbolo de la mesa de todos los hermanos. Otra prudente medida es desterrar los aplausos y otras manifestaciones semejantes durante la misa. Los Papas nos dan el ejemplo de su recogimiento y oración en silencio en el momento de la acción de gracias. Ojalá que se pongan límites a algunas desviaciones de la Liturgia, especialmente en lo referente a las celebraciones carismáticas, que tan poco tienen de piadoso recogimiento.

JCA dijo...

En una parroquia de Barcelona pude comprobar que era efectivísimo lo que siempre pensé que sería un método infalible para que la gente comulgara en la boca: que un asistente o monaguillo se asegure de poner la patena bien pegada bajo el mentón del comulgante, que ni se pueda ver las manos.

Hay que decir que algunos se "rebotaron" con el sacerdote (uno de los rebotados, que da la casualidad que conocía, pertenece a lo que se puede denominar la intelligentsia nacional-progresista catalana rama "democristiana", tantas veces denunciada por Germinans Germinabit.

Página Católica dijo...

Hay una carta de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos que dice que el celebrante tiene la facultad de disponer que en determinada celebración no se dé la Comunión en la mano. Sólo debe anunciarlo antes de comenzar la Misa.
En este momento no la tengo a mano, pero intentaré buscarla y publicarla.
Gracias por sus comentarios.

Anónimo dijo...

Coincido con lo que dice Fernando Romero y aprovecho para aclarar (dado que figuro en varios blogs y revistas católicas, nacionalistas y/o tradicionalistas), que aunque coincidamos por lo visto en ciertos ideales, se trata de alguien que tiene igual nombre y similar apellido que quien esto escribe, pero no de mi persona.

En "Luz del mundo", el Papa - aunque no es un libro de validez magisterial- no condena de forma abierta la comunión en la mano. Dios quiera que, de todos modos, se termine con esta "dispensa" que tantos sacrilegios ha producido. Y que se consolide la plena libertad para la celebración del rito extraordinario del rito romano y la digna celebración del rito ordinario.

Cordialmente

Fernando Romero Moreno (Rosario)

Anónimo dijo...

Fe de erratas: quería decir la "forma extraordinaria del rito romano y la forma ordinaria del rito romano"

Fernando Romero Moreno (Rosario)

ale dijo...

Dios quiera que se termine de una vez esa costumbre de comulgar en la mano, tanto de parte de los sacerdotes que asi la dan, como de los fieles que la reciben.Es una forma irreverente, irrespetuosam. Nuestras manos no estan consagradas para recibirlo, si la de los sacerdotes. En Argentina, el mal ejemplo viene desde el Cardenal, lamento decirlo, pero es asi, lo vi yo con mis propios ojos lo que son las misas por el concelebradas. Rezo el Rosario todos los dias por esta intencion, entre otras que tambien necesitamos en el mundo