domingo, 31 de octubre de 2010

¿De espaldas a Dios o al pecado?

Liturgia de la Palabra en el

XXXI Domingo del Tiempo Ordinario
Ciclo C

4 de Noviembre de 2007

RP Dr. Alfredo Sáenz, SJ

(Audio 24' 38")



Dar la espalda a Dios es el primer acto del pecado, el primer avance de un movimiento que, según San Agustín, tiene dos partes: "Adversio a Deo et conversio ad creatura ", rechazar al Creador para volverse a sus creaturas. Por eso, en el Antiguo Testamento los profetas comparaban al pecado con el adulterio de quien, despreciando la relación esponsalicia que ofrece al alma humana el Divino Esposo, prefiere extraviarse en amoríos.
Pero Cristo, buen pastor y dueño celoso, arrostrando todos los peligros, va en busca del pecador arrepentido, lo rescata de entre las espinas del mundo y lo perdona. Es precisamente en el perdón de los pecados donde se muestra la Omnipotencia de Dios, que posterga su Justicia hasta el fin; y su efecto es la conversión, la vuelta a Él.
La conversión de Zaqueo, que nos relata el Evangelio de san Lucas, es modelo de Fe, de audacia en su amor incipiente y de liberalidad y magnificencia; implica un doble salto, de lo malo a lo bueno y de ahí a lo perfecto. Mirando a lo alto del árbol donde estaba Zaqueo, lo vio el Señor como fruto maduro para la conversión.
Que nosotros, los que ya hemos dado la espalda al pecado por el bautismo, sepamos convertirnos cada día un poco más y pedir a Ntra. Sra. que, al recibir el Cuerpo de su Hijo, nuestro corazón se sienta impelido al progreso espiritual hasta alcanzar la plena identificación con Él.
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Ilustra esta entrada: "El llamado de san Mateo", óleo sobre lienzo del pintor holandés Hendrick ter Brugghen (1588–1629), Museo Central de Utrecht, Holanda.