lunes, 16 de febrero de 2009

Él Pudo y Quiso

Liturgia de la Palabra en el
VI Domingo del Tiempo Ordinario
15 de Febrero de 2009
Mons. José Torquiaro
(Audio - 20' 03")


Un ingenioso dicho italiano enseña: "El que sabe no hace, el que hace no sabe, el quiere no puede y el que puede no quiere". No obstante, el Dios Encarnado, para demostrar su condición divina, pudo y quiso sanar de la terrible enfermedad de la lepra al pobre que, arrodillado en reconocimiento de su Divinidad, le suplicaba.
Cristo fundamentó la igualdad con Dios que predicaba, "El Padre y Yo somos una misma cosa", con milagros. Así, antes de curar al paralítico del Evangelio de San Marcos le dice: "Perdonados te son tus pecados", porque solamente Dios, en virtud propia, puede perdonar los pecados. Lo que no encontramos en los hombres, el poder y la bondad infinitos, lo hayamos en Jesucristo, y en ellos se basa nuestra Fe. Pero esta Fe debe ser demostrada con obras. Muchos hay que achacan los problemas del mundo al clima o a deficiencias de la naturaleza sin ver que se trata del hombre y su falta de buenas obras. Así los que se autotitulan pastores y solo hablan para decir tonterías y autodenominarse obispos de no se sabe qué iglesia. A ellos les contesta el Señor "No todo aquel que afirma Señor, Señor, entrará en el Reino de los Cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre". Porque la Fe sin obras está muerta en si misma. Como dice el Apóstol Santiago: "el Demonio también cree".
Tratemos que la bondad y el poder infinitos de Cristo se acerquen a nosotros y digámosle con nuestros labios y nuestra conducta, y a semejanza del leproso del Evangelio: "Señor, si quieres puedes hacer que quede limpio".
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La ilustración: mosaico de la catedral normanda de Monreale, Sicilia, que data de 1174.