El predicador de la Casa Pontificia
imagina encuentros homosexuales en la Biblia
Uno de los últimos regalos que el finado Papa Francisco le hizo a la Iglesia, fue designar como predicador de la Casa Pontificia al Padre Roberto Pasolini, fraile capuchino, quien en Abril de 2024, durante una conferencia titulada "Homosexualidad y vida cristiana", que fue parte de una serie de encuentros públicos celebrados en el Convento de los Frailes Capuchinos de Varese, propuso una exégesis ilusoria, por decir poco, que transforma conocidas relaciones de amistad en amoríos homosexuales. Así David y Jonatan, el Centurión y su Siervo, y aún los discípulos entre sí, no habrían sido simplemente amigos sino... otra cosa.
En aquel momento algunos medios católicos dieron cuenta de la situación, indicando los enlaces del video de marras, que ahora ha sido convenientemente desactivado.
Copiamos abajo una síntesis de las fantásticas sugerencias de fray Pasolini (¿tendrá algo que ver con el célebre director cinematográfico?), publicadas por Brújula Cotidiana, rezando para que se convierta, porque no sólo es el Predicador de la Casa Pontificia, sino que además es docente universitario y formador de los profesores de religión de la Arquidiócesis de Milán.
También se puede ver un video de Tekton en el que se analizan detalladamente las propuestas de Pasolini.
Padre Pasolini: Exégesis LGTB en la Casa Pontificia
Justo después de afirmar que la homosexualidad condenada por San Pablo (en particular Rom 1,26-27, donde habla explícitamente de "relaciones contra natura") era en realidad una homosexualidad marcada por rasgos egoístas y de puro placer, insinuando así la posibilidad de una homosexualidad altruista y no hedonista, Pasolini se pregunta si en la Biblia existe una forma de aprobación de las relaciones homosexuales; la "respuesta no es fácilmente no, porque en realidad hay historias [...] que pueden aludir a ello”. El primero de estos relatos es la sempiterna "historia de amor homosexual entre Jonatán y David". Pasolini admite que "llegar a afirmar que se trataba de una relación homosexual es, sin embargo, forzar el texto, porque nada alude a ello". Aquí, en efecto: esta honesta afirmación bastaría para cerrar el discurso; en cambio, tal vez para no decepcionar a sus oyentes, afirma que, puesto que las relaciones homosexuales existían en la época, en cualquier caso estamos autorizados a imaginar que el amor entre David y el hijo de Saúl pudo ser de este tipo.
Peor aún es la segunda referencia citada por Pasolini: la relación entre el centurión y su criado (cf. Mt 8, 5-13; Lc 7, 1-10). De la simple afirmación de que "el centurión lo tenía [al siervo] en gran estima" (Lc 7,2), Pasolini deduce que la "fantasía" de ciertos intérpretes, que han dado a esta relación una connotación homosexual, sería legítima, porque el interés del centurión por este siervo parecería desproporcionado. Que hubiera, pues, tal relación entre ambos, según el fraile, “no es impropio pensarlo”. “Piénsese, si así fuera: ¿Jesús elogió a quién? Eh... estamos en serios problemas por una cierta manera de pensar. Significa que tenemos que revisar todas las opiniones que tenemos. Tenemos que aceptar que Jesús... no tenía tanto miedo de hablar bien de la gente, para volver a esta bendición que el Papa escribió hace poco, que levantó un avispero”. La 'lógica' es más o menos esta: el texto no nos permite hablar de homosexualidad, por lo tanto se nos permite pensar que era homosexualidad, por lo tanto Fiducia Supplicans tiene razón. Ayuda.
Porque el verbo utilizado en la expresión "incriminada" es ἔντιμος (entimos), cuyo arco semántico abarca significados como tener en honor, apreciar, estimar mucho: nada, absolutamente nada que concierna a la esfera sexual. Es evidente que, también aquí, Pasolini ha forzado la mano, haciendo semánticamente permisible lo que el texto no permite en absoluto. Más desafortunado aún es su aval a Fiducia Supplicans (¿será por esto por lo que el Papa le llamó a la Casa Pontificia?), provocando, entre otras cosas, el efecto colateral de mostrar al mundo que esa Declaración no tiene asidero bíblico alguno, salvo las distorsionadas interpretaciones de los homosexualistas. Porque, querido Pasolini, una bendición sacramental no es una simple "despedida" a una persona, ni la cuestión de esas bendiciones es a nivel de personas, sino de "parejas" caracterizadas por su relación homosexual. Por así decirlo.
De nuevo, Pasolini lanza al público otras posibles historias homosexuales, que define como "extremas", dándose cuenta de que son aún más ajenas al sentido de los textos sagrados que las anteriores. En otras palabras, aire caliente. Lo que debería haberle llevado, por modestia y honestidad, simplemente a callárselas. Pero no. Mejor poner la pulga en la oreja, dejando imaginar relaciones homo en el círculo de los discípulos, entre Jesús y los discípulos, entre Jesús y Lázaro.
Después de toda esta parafernalia fantasiosa, que no es más que la aplicación forzada de un esquema interpretativo preestablecido y arbitrario (además de ideológico) a las Escrituras, Pasolini concluye que, en la cultura del "mundo bíblico", la única "tendencia que existía a los ojos de los autores y de las personas que veían era la heterosexual [...] por eso también se estigmatizaban con esa fuerza los actos homosexuales: eran actos que se catalogaban inmediatamente como algo que no existía, como una mujer que lleva pantalones". Así pues, los actos homosexuales eran estigmatizados porque culturalmente no se concebían: es una lástima que justo antes admitiera que, de hecho, la homosexualidad en el mundo antiguo era bien conocida y practicada. Y es una lástima que no advierta que lo que ordena o desordena las orientaciones (y no sólo los actos) es precisamente el acto creador que lo determina; la atracción erótica hacia personas del mismo sexo es gravemente desordenada, incluso cuando no llega a actos pecaminosos en sí mismos. Entre hombres del mismo sexo está ordenada una amistad profunda, como lo fue entre Jonatán y David, entre Jesús y los discípulos, y no una amistad homosexual, como se intenta continuamente. Hasta aquí la exégesis eróticamente fantasiosa del nuevo predicador.




1 comentario:
Los felicito por las investigaciones que hacen y que no se ven en los grandes medios.
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