jueves, 7 de mayo de 2026

Desde Roma se promueve la homosexualidad

 ¡En la Ciudad Santa hay cuevas que hieden!


Hace muchos años, durante la fiesta de San Pedro y San Pablo de 1972, cuando se veían los graves problemas generados a posteriori del Concilio Vaticano II, el Papa Pablo VI emitió la famosa frase “el humo se Satanás ha entrado en la Iglesia”. Lo dijo aún sin haber constatado los amargos frutos que contemplamos hoy, y que nos llevan a concluir que no sólo ha ingresado el humo maléfico, sino que se ha apoderado de parte de la jerarquía católica.

Porque de qué otro modo se puede justificar los “dones” que, so capa de regalos del Espíritu, están saliendo del famoso Sínodo, cuya Secretaría General  publicó, el martes pasado, el informe del Grupo de Estudios Nº 9, un extenso mamotreto de treinta y una páginas,  al que pasamos a referirnos:

Para los autores, a los efectos de la nueva Evangelización se debe verificar un cambio de Paradigma, una transformación profunda en la manera de entender y vivir la misión de la Iglesia, especialmente en cómo se abordan las cuestiones doctrinales, pastorales y éticas emergentes (Ojo a las palabras subrayadas). No es solo un cambio superficial de términos, sino una nueva forma de pensar y actuar, por el cual la Iglesia pasaría de aplicar soluciones teóricas a discernir comunitariamente, desde la experiencia, la inclusión, la escucha y el aprendizaje compartido, las nuevas cuestiones que surgen en la vida de las personas y comunidades.

Para ello el documento propone un cambio de palabras o términos, por el cual las Cuestiones Controvertidas pasarán a llamarse Cuestiones Emergentes. (Ellos saben bien que el nombre de la cosa hace a la cosa y por eso, los viejos pecados que claman al cielo pasarán a ser, ni siquiera algo Controvertido, sino simplemente Emergente. ¡Vaya pillos!)

Porque una de las dos cuestiones emergentes sobre las que trata el mamotreto es el caso de los homosexuales que tienen fe, proponiendo analizar dos testimonios personales, uno de alguien de Portugal y el otro de los EEUU, para comprender más profundamente su sentido humano y moral.

Del testimonio del fiel portugués (ver Aquí), los autores resaltan “la presencia de muchas dificultades, como puede constatarse en los efectos devastadores de las “terapias reparativas” para “recuperar” la heterosexualidad, en las indicaciones contradictorias recibidas de quien aconseja el matrimonio “con una mujer para ‘encontrar paz’” y de quien, en cambio, invita a no dejar zonas oscuras y ocultas en la relación con Cristo.”

Así mismo, dicen que “dentro de esta lucha, pero al mismo tiempo como vía para su resolución, el relato testimonia el “descubrimiento” de que el pecado, en su raíz, no consiste en la relación de pareja (homosexual), sino en la “falta de fe” en un Dios que desea nuestra “plenitud”. Precisamente esta nueva conciencia se convierte en el punto de partida para ir más allá de la comprensión de la comunidad cristiana solo como lugar de “acogida” y de “compasión”, para llegar a la experiencia de la comunidad cristiana como lugar en el que “todos nosotros somos amados”.

El segundo testimonio, de los Estados Unidos (ver Aquí), “describe ante todo la problemática pertenencia a un grupo católico (Courage) que, al impulsar la “terapia reparativa”, provocaba el efecto de desintegrar la fe y la sexualidad. Por otra parte, relata cómo el estudio de la teología permitió la apertura de nuevos horizontes para la interpretación contextual de la Biblia, más allá de las lecturas tradicionalistas o incluso fundamentalistas.”

Después de analizar estos testimonios, el documento reconoce que hay un conflicto entre “la firmeza doctrinal y la acogida pastoral”, para cuya superación dice primero que no habría que “forzar la situación afirmando una nueva doctrina”,  pero líneas más abajo se contradice peligrosamente al afirmar “lo que está en juego, como bien se comprende, es superar el modelo teórico que hace derivar la praxis de una doctrina prefabricada, “aplicando” principios generales y abstractos a las situaciones concretas y personales de la vida. Se trata, por lo tanto, de reencontrar una circularidad fecunda entre teoría y praxis, entre el pensamiento y la experiencia, reconociendo que el propio pensamiento teológico procede de las experiencias de bien que están inscritas en el sensus fidei fidelium.” ¡Las vueltas que dan para justificar lo injustificable y aprobar un pecado que clama al cielo!

Según ellos, “reconociendo la centralidad de la Palabra de Dios en la vida de la Iglesia, es importante ante todo dedicar tiempo a profundizar en los pasajes bíblicos que —directa o indirectamente— se proponen en la interpretación del significado de la condición homosexual según la perspectiva de la antropología bíblica: es necesario ir más allá de la mera repetición de su presentación corriente y tomar en consideración los aportes de las diversas lecturas exegéticas.” Y para ello proponen la lectura de el documento de la Pontificia Comisión Bíblica, «¿Qué es el hombre?».

En ese documento se trata de demostrar la tesis modernista de que el pecado de Sodoma no fue el acceso carnal entre personas del mismo sexo, sino la falta de hospitalidad:

(188) “En conclusión, el relato de la ciudad de Sodoma (así como el de Guibeá) ilustra un pecado que consiste en la falta de hospitalidad, con hostilidad y violencia hacia el forastero, un comportamiento juzgado muy grave y que, por consiguiente, merece ser sancionado con la máxima severidad, porque el rechazo del que es diferente, del extranjero necesitado e indefenso es un principio de disgregación social, que encierra en sí mismo una violencia mortífera merecedora de un castigo adecuado.”

Y luego, no obstante a haber analizado los durísimos textos de San Pablo relativos al tema, el mismo documento de tan importante Pontificia Comisión concluye:

(195) “En conclusión, el examen exegético realizado sobre los textos del Antiguo y el Nuevo Testamento ha sacado a la luz elementos que deben ser considerados en una valoración de los aspectos éticos de la homosexualidad. Ciertas formulaciones de los autores bíblicos, así como las normas disciplinares del Levítico, requieren una interpretación inteligente que salvaguarde los valores que el texto sagrado trata de promover, evitando así repetir al pie de la letra todo lo que conlleva rasgos culturales de aquella época. La contribución ofrecida por las ciencias humanas, junto a la reflexión de teólogos y moralistas, será indispensable para una adecuada exposición del problema, solo esbozada en este documento. Además, será necesaria una atención pastoral, sobre todo en lo que se refiere a las personas, para realizar ese servicio del bien que la Iglesia ha de asumir en su misión en favor de la humanidad.”

¡De tal palo tal astilla! Si una Pontificia Comisión se expresa en estos términos, ¿Qué se puede esperar de la Secretaría del Sínodo? ¡Estos textos están recomendando cambiar la letra y la exégesis tradicional de la Escritura, para justificar un grave desvío moral!

Permítasenos, para concluir, hacer un ejercicio de aplicación de las propuestas de la Secretaría a la cuestión emergente que estamos tratando (Inclusión de los fieles homosexuales):

Antes (paradigma antiguo): Se aplicaban normas rígidas y se promovían prácticas como las "terapias reparativas" o el consejo de ocultar la orientación sexual. La comunidad cristiana era vista solo como un lugar de acogida pasiva o compasión.

Ahora (nuevo paradigma): Se escuchan testimonios personales y se reconoce la importancia de la integración plena en la vida comunitaria. Se fomenta la participación activa en la comunidad, el acompañamiento pastoral y la reflexión teológica contextual. Se reconoce que la experiencia de sufrimiento y exclusión puede aportar a la comunidad cristiana, que ofrece un espacio de aceptación y crecimiento, superando el aislamiento y la doble vida, y descubriendo que todos son amados en su totalidad.

¿O nos habremos equivocado al resolver de este modo luego de tales recomendaciones?

¡Hay cuevas en Roma que hieden, y muy mal!


P/D:

En el documento de marras se lee:
"Por último, es necesario abordar con parresía, en escucha de la Palabra de Dios vivida en la Iglesia, la pregunta hoy recurrente de si respecto de las personas homosexuales se puede hablar de “matrimonio”, equiparando la relación que viven a la conyugal heterosexual, sin reconocer sus diferencias: como, en primer lugar, la evidente imposibilidad de la generación en sí conectada a la diferencia sexual, y respecto de la cual las técnicas de la procreación médicamente asistida plantean dificultades adicionales. En consecuencia, es necesario plantearse la pregunta de cómo la comunidad cristiana está llamada a interpretar y afrontar las cuestiones relativas a los compromisos educativos de la prole en la vida familiar, eclesial y social, en relación con las parejas de hecho de los homosexuales creyentes."

Ya hay curas que se les han adelantado:


Empezando por el actual Arzobispo de Buenos Aires:


Mons. García Cuerva, hizo lo mismo el 25 de Agosto de 2012


¡Por favor, deje su comentario!

2 comentarios:

alesolap dijo...

Recordemos lo dicho por el Padre James Martin el 01/09/2025:

“Queridos amigos: Agradecí profundamente mi audiencia en el Palacio Apostólico con el Santo Padre @Pontifex esta mañana. Recibí el mensaje de que el Papa León continuará con la misma apertura que Francisco mostró hacia los católicos LGBTQ. Encontré a León alegre, relajado y sereno. ¡Es un placer estar con él!” - https://x.com/JamesMartinSJ/status/1962506971929628797

Y la preparación de terreno efectuada por el inicuo Bergoglio:

"Bergoglio, Apóstol LGBT" - https://gloria.tv/post/f3sdFpGLePqt2aprXHfSaixBa

Anónimo dijo...

Bla bla bla el ser humano (homosexual) católico vive en abstinencia; el título de homosexual te lo sigue recordando el mundo...