
Catequesis Litúrgica
R.P. Dr. Alfredo Sáenz
(Audio - 12' 09")
R.P. Dr. Alfredo Sáenz
(Audio - 12' 09")
Los colores, que son símbolos de pensamientos, sentimientos, verdades y misterios, ejercen una poderosa influencia sobre la inteligencia y el corazón por su acción sobre la vida espiritual y moral, y por ese motivo los introdujo la Iglesia en la liturgia, para engendrar en los fieles pensamientos celestiales, santos afectos y buenos propósitos. Actualmente son cuatro los colores determinados para el servicio del altar: el Blanco, símbolo de la irradiación y el esplendor, de la pureza, la inocencia, la santidad y la gloria; el Rojo, color del fuego, la sangre, el amor y el sacrificio, simboliza la llama ardiente del Espíritu Santo que enciende los corazones en el fuego de su amor, y la caridad de los mártires que triunfa pasando por la tumba; el Verde, color del despertar de la Primavera y símbolo de la Esperanza, conviene perfectamente a la naturaleza de la Iglesia, árbol poderoso que, regado con la sangre Divina, se eleva hacia el cielo y el Morado que, predicando penitencia, humildad, retiro, y nostalgia del cielo, se emplea en los días de carácter penitencial.
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