¿Y los derechos del "Pueblo de Dios"?

Despliegue esta entrada para ver los videos y fotografías.
Cuando el Papa Juan Pablo II dispuso la renuncia del ahora Cardenal Doménico Bartolucci como Maestro del Coro de la Capilla Sixtina, cargo que ocupaba a "perpetuidad" desde el reinado de Pío XII, el Cardenal Ratzinger, que no estaba de acuerdo con esa medida, le dijo: "¡Resista Maestro, resista!".
El padre Bartolucci, que en aquella oportunidad tuvo que irse, resistió. Hoy, a los 93 años, ha vuelto para recibir el capelo de manos de Benedicto XVI, para dirigir un concierto en su antigua sede y para puntualizar la devastación litúrgica ocurrida en las últimas décadas.
El caso del padre Michel ha sido tratado abundantemente en los blogs católicos el año pasado, y ha vuelto a serlo en estos días por nuestros colegas de
Panorama Católico y de
Santa Iglesia Militante, entre otros. Nos proponemos ahora hacer una síntesis que ampliaremos probablemente en alguna próxima entrada.
Thiberville es una localidad de la Alta Normandía (Francia), a pocos kilómetros del Canal de la Mancha, con una población de 1.600 habitantes y que pertenece a la diócesis de Évreaux. Desde hace más de 20 años, el padre Francis Michel estaba a cargo de la parroquia del lugar, sede de lo que ellos llaman Agrupamiento Interparroquial, que incluía otras 12 comunas vecinas sumando un total de 5.000 fieles a su cuidado. En una diócesis desolada como la de Évreaux, en una época en que se venden templos y colegios por falta de vocaciones y de católicos, en un tiempo en que la soledad es frecuentemente casi la única compañía del celebrante dominical, en la iglesia de Thiberville hubo que agregar sillas en la nave central del templo para albergar a una multitud de fieles que colmaba su capacidad domingo tras domingo.